Descubren en un campo de Soria la única copa romana con los 4 fuertes orientales del muro de Adriano: un viaje de 2.000 kilómetros

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Una copa romana del siglo II, hallada en Soria, menciona por primera vez cuatro fuertes orientales del muro de Adriano. Los análisis confirman que fue fabricada en el norte de Britania hace casi 1900 años. ¿Cómo llegó a la península ibérica?

Copa de Berlanga

Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto. Copa de Berlanga. Fuente: Roberto De Pablo


– Copa de bronce

Erica Couto


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Los encontraron en unos campos de labranza de Berlanga de Duero, una localidad soriana junto al río Escalote: unos fragmentos de bronce esmaltado de unos 1.700 años de antigüedad. El hallazgo fortuito resultó ser una pieza única. Se trataba de una copa hemisférica del siglo II d. C. decorada con esmaltes multicolores y grabada con los nombres de cuatro fortines del extremo oriental del muro de Adriano. Nadie esperaba encontrar en el corazón de la antigua Celtiberia un testimonio tan directo del que fue el confín septentrional del Imperio romano.

La copa Berlanga es la segunda pieza de la llamada serie del muro de Adriano que se halla en Hispania, y la primera en citar los fuertes del sector oriental. La serie del muro de Adriano (Hadrian’s Wall pans) alude a un reducido y excepcional conjunto de recipientes de bronce esmaltado elaborados en época romana, hacia el siglo II d.C. Estas piezas incluyen representaciones gráficas del muro de Adriano en Britania. Incluyen, además, los nombres de varios de sus fuertes, por lo que suelen interpretarse como recuerdos militares o souvenirs adquiridos y transportados por soldados veteranos tras su servicio en la frontera norte del Imperio.

El estudio de la pieza, publicado en 2026 en la revista Britannia, combina epigrafía, arqueometría, prospección geofísica y digitalización tridimensional con el fin tanto de retratar los vínculos entre la Hispania romana y la frontera más remota del Imperio como de dar respuesta a un misterio: ¿quién trajo esta copa desde el norte de Britania hasta Soria, y por qué?

En Berlanga de Duero se ha hallado una copa hemisférica del siglo II d. C., decorada con esmaltes multicolores y grabada con los nombres de cuatro fortines del extremo oriental del muro de Adriano.

Copa de Berlanga
Copa de Berlanga. Fuente: Roberto De Pablo

Una copa forjada en el norte de Britania

La copa mide 114 mm de diámetro y 81 mm de altura. Es, por tanto, la mayor de todas las piezas conocidas de la serie, ya que supera en más de 30 mm a la Rudge Cup y a la patera de Amiens. Está fabricada en bronce con plomo y zinc, una aleación habitual en la producción romana del siglo II d. C.

Los análisis isotópicos del plomo, realizados en la Universidad de Durham, han proporcionado datos concluyentes. La materia prima procede de minas del norte de Inglaterra, en el área de los Peninos y Durham, próxima al propio muro de Adriano. El algoritmo AMALIA usado por el equipo de investigación confirmó esta procedencia. La copa, por tanto, se fabricó en Britania.

La inscripción en latín, grabada con letras de 5,5 mm en el borde superior, menciona cuatro fuertes: Cilurnum (Chesters), Onno (Halton Chesters), Vindobala (Rudchester) y Condercom (Benwell). Todos pertenecen al sector oriental de la muralla, un tramo que ninguna otra pieza conocida de la serie había recogido.

La copa mide 114 mm de diámetro y 81 mm de altura. Está fabricada en bronce con plomo y zinc, una aleación habitual en la producción romana del siglo II d. C.

Imagen 3D de la copa de Berlanga
Imagen 3D de la copa de Berlanga. Fuente: 3D Stoa – Archaeology and Heritage

El enigma del sector oriental

Las otras copas conocidas de la serie mencionan exclusivamente fuertes del sector central y occidental del muro. Durante décadas, los investigadores debatieron si existirían piezas equivalentes para el sector oriental y algunos incluso llegaron a dudar de que existieran tales piezas. La copa Berlanga zanja ese debate. La lectura epigráfica de la inscripción, facilitada por la reconstrucción tridimensional mediante fotogrametría de alta resolución, permitió identificar con certeza los cuatro nombres. La digitalización 3D reveló que la copa conserva el 91% de su superficie original, distribuida en cuatro fragmentos cuyas roturas encajan con precisión milimétrica.

La decoración en esmalte rojo, verde, turquesa y azul marino sigue los mismos patrones que el resto de la serie: una franja de torres almenadas en la parte superior y frisos geométricos en la inferior. Los investigadores han interpretado esta representación como una vista del muro desde el interior, como si el portador hubiera participado en su defensa.

La lectura epigráfica de la inscripción, facilitada por la reconstrucción tridimensional mediante fotogrametría de alta resolución, permitió identificar con certeza los cuatro nombres.

Mapa de Berlanga de Duero. Fuente: Roberto de Pablo/Susana de Luis/Jesús García

Los soldados celtíberos en el muro más lejano

La presencia de la copa en Berlanga de Duero tiene explicación. Esta región ocupaba el corazón de la antigua Celtiberia, tierra de los arévacos. De allí procedía la Cohors I Celtiberorum, una unidad auxiliar atestiguada en Britania durante el siglo II d. C., con presencia documentada cerca del muro antes, durante y después de su construcción.

Un diploma militar hallado en el propio Cilurnum, datado entre los años 145 y 146 d. C. bajo el reinado de Antonino Pío, reconoce los servicios prestados por once cohortes, entre ellas la Cohors I Celtiberorum. La coincidencia entre los fuertes inscritos en la copa y los lugares de estacionamiento documentados para esta unidad parece refrendar la hipótesis del estudio: la pieza pudo pertenecer a un veterano de esa cohorte. Las inscripciones funerarias de la zona soriana, además, confirman que los veteranos de las unidades auxiliares solían regresar a sus lugares de origen.

Del corazón de la antigua Celtiberia procedía la Cohors I Celtiberorum, una unidad auxiliar atestiguada en Britania durante el siglo II d. C.

Copa de Berlanga
Dibujo de la copa. Fuente: Francisco Tapias

¿Souvenir personal o reconocimiento colectivo?

Desde que, en 1949, el historiador Jacques Heurgon propuso que estas piezas eran «recuerdos de guerra» adquiridos por los soldados antes de regresar a sus hogares, la hipótesis del souvenir ha ganado adhesión. Los autores de la investigación la comparten, aunque con matices. Desde su punto de vista, no se trataría de recuerdos genéricos, sino de objetos cargados de experiencia vivida.

Si fueran simples recuerdos para visitantes, aducen, la inscripción habría aludido al muro en su conjunto y no a algunos fuertes concretos, cuya topografía resultaba irrelevante para quien no hubiera servido allí. Además, las letras se grabaron después del moldeado de la copa, lo que sugiere un encargo personalizado. Según los expertos, el comprador habría elegido inscribir en el objeto los nombres de los fuertes que conocía.

No se descarta que la copa fuera un regalo de reconocimiento entre camaradas. La forma de estas piezas, similar a los recipientes del equipo legionario representados en la Columna de Trajano, no evoca la guerra sino la camaradería: el fuego compartido, la comida en común y la vida de guarnición.

Referencias

  • De Pablo Martínez, R., De Luis Mariño, S., Garcia Sanchez, J., Montero Ruiz, I. y Aparicio Resco, P. 2026. «The Berlanga Cup. New Evidence of Hadrian’s Wall Pans Found in Hispania Citerior (Spain)». Britannia, 1-28. https://doi.org/10.1017/S0068113X26100701

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