Hay mujeres que con una mano sostienen un hogar mientras con la otra pagan las cuentas, abrazan la tristeza y aún encuentran la fuerza para sonreír a sus hijos.
Así son millones de madres mexicanas.
Mujeres que aprendieron a ser fuertes incluso cuando estaban cansadas. Mujeres que muchas veces dejaron en suspenso sus propios sueños para que sus hijas e hijos pudieran alcanzar los suyos.
En México hablar de madres no es sólo hablar de cariño, es hablar de esfuerzo, resistencia y dignidad.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 33 de cada 100 hogares en el país están encabezados por mujeres, cifra que ha crecido significativamente en las últimas décadas.
Pero detrás de esa cifra hay historias que casi nunca aparecen en las estadísticas.
Madres que trabajan doble jornada, madres que se comprometen a sacar adelante a su familia, madres que cuidan de sus hijos, pero también de sus padres, de sus nietos o de un familiar enfermo. Madres que obtienen unos ingresos que a veces parecen imposibles.
Y aun así, rara vez se les reconoce todo lo que poseen.
En nuestro país, millones de mujeres también han encontrado la manera de sobrevivir y salir adelante en el emprendimiento. Sólo al cierre de 2024, más de 6.8 millones de mujeres trabajaban por cuenta propia o eran empleadoras en México.
Muchos de ellos empezaron a vender comida desde casa, a montar un pequeño negocio o a trabajar después de acostar a sus hijos.
Esto afirma que una madre mexicana difícilmente se da por vencida.
Y quizás por eso el amor de una madre no es un amor pasivo. Es un amor que lucha, que resiste, que transforma.
Es el amor de quien se levanta antes que todos y se duerme después de todos, de quien muchas veces silencia sus preocupaciones para no preocupar a sus hijos, de quien convierte el cansancio en fuerza porque sabe que alguien depende de él.
Hay algo de injusto en el hecho de que durante años el trabajo de cuidados se haya visto como una obligación y no como una de las tareas más valiosas para cualquier sociedad.
Hay millones de madres que continúan apoyando emocionalmente a familias y comunidades.
Las madres no sólo hacen hogares, sino que también hacen personas.
Y en tiempos donde solemos ver división, violencia o indiferencia, vale recordar que gran parte de los valores que sostienen a este país nacieron en el abrazo, el consejo o el ejemplo de una madre.
Por eso el Día de la Madre no debe reducirse a flores, regalos o fotografías.
También debería ser un momento para reflexionar sobre cuánto más debe hacer nuestra sociedad por las mujeres que cuidan, trabajan y sostienen la vida diaria de México.
Porque si bien el éxito muchas veces se mide en dinero o puestos, hay mujeres que cada día logran algo mucho más importante: formar una familia.
Y no hay fuerza mayor que esa.
Concluyo diciendo que lo que mueve a México no son sólo sus industrias, sus carreteras o su economía. Lo que realmente mueve a México es el amor de madre.
Felicitaciones a todas las madres mexicanas.
POR CLARA LIGHT FLORES CARRALES
JEFE DE LA UNIDAD DE ASUNTOS RELIGIOSOS, PREVENCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL DE LA SECRETARÍA DE LA INTERNACIONAL
@CLARALUZFLORES
ZEE