Un estudio revela que pequeñas diferencias invisibles en las fallas sísmicas pueden desencadenar terremotos mucho más grandes de lo esperado.

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Un equipo de científicos ha confirmado que el devastador terremoto de magnitud 7,7 que golpeó Myanmar en 2025 rompió cerca de 450 kilómetros de falla tectónica, alterando una de las ideas más utilizadas para calcular el riesgo sísmico en lugares como California o Turquía. El hallazgo, publicado en la revista Science, sugiere que incluso las fallas aparentemente “simples” pueden generar terremotos imprevisibles y mucho más destructivos de lo esperado.
La investigación, liderada por expertos de University of Southern California, apunta a un detalle inquietante: diferencias minúsculas en la velocidad de movimiento entre distintos tramos de una falla podrían decidir si un terremoto queda contenido… o se convierte en una catástrofe continental. Y eso tiene implicaciones directas para grandes sistemas sísmicos como la Falla de San Andrés.
El seísmo, ocurrido cerca de Mandalay en marzo de 2025, dejó más de 3.600 muertos y daños económicos equivalentes a casi el 14% del PIB de Myanmar. Pero detrás de la tragedia humana apareció también un misterio geológico que ahora está obligando a replantear décadas de modelos sísmicos.
Una falla “demasiado simple” provocó un terremoto inesperadamente complejo
La llamada Falla de Sagaing desconcertó a los expertos desde el primer momento. A diferencia de otras grandes fallas del planeta, no presenta grandes bifurcaciones ni curvas pronunciadas capaces de explicar por qué una ruptura sísmica se detiene o continúa avanzando. Sin embargo, el terremoto de 2025 atravesó múltiples segmentos de la falla como si ignorara esas reglas tradicionales.
Para entenderlo, los investigadores combinaron imágenes de radar satelital con simulaciones informáticas capaces de reconstruir cómo se acumula la tensión tectónica durante siglos. El resultado fue sorprendente: zonas vecinas de la falla se movían a velocidades ligeramente distintas, apenas entre un 10% y un 20% de diferencia.
Puede parecer insignificante. Pero en términos geológicos, esas pequeñas variaciones funcionan como grietas invisibles en un cristal sometido a presión constante. Pero esas diferencias eran suficientes para modificar completamente el comportamiento del terremoto.
En algunos modelos, la ruptura se fragmentaba en varios bloques. En otros, “saltaba” de un segmento a otro, ampliando brutalmente el tamaño final del seísmo. Eso explicaría por qué el terremoto de Myanmar avanzó mucho más lejos de lo que muchos expertos esperaban inicialmente.
Según el geofísico Sylvain Barbot, las fallas tectónicas podrían comportarse como sistemas con memoria acumulativa, donde cada terremoto deja tensiones ocultas que condicionan el siguiente gran evento.

El hallazgo cuestiona una de las teorías más usadas para predecir terremotos
Durante décadas, los sismólogos han utilizado la llamada “hipótesis de la brecha sísmica”. La idea es relativamente sencilla: si un tramo de falla lleva mucho tiempo sin romperse, probablemente esté acumulando energía y sea candidato a un gran terremoto futuro. Pero Myanmar acaba de complicar esa lógica.
El nuevo estudio demuestra que el terremoto no comenzó dentro de la brecha sísmica que preocupaba a los investigadores. Empezó fuera de ella, atravesó la zona considerada peligrosa y continuó avanzando más allá. Ese comportamiento rompe parcialmente la utilidad predictiva de uno de los modelos más empleados en geología sísmica.
El investigador Mingqi Liu explica que las brechas sísmicas siguen siendo útiles para detectar acumulación de tensión, pero no necesariamente permiten saber dónde comenzará exactamente un terremoto ni hasta dónde podrá extenderse.
La implicación es enorme. En regiones altamente pobladas como California, Japón, Turquía o Nueva Zelanda, muchas fallas consideradas “simples” podrían esconder dinámicas internas mucho más inestables de lo que se creía. Y eso cambia el cálculo del riesgo. Porque el verdadero peligro no depende solo de dónde nace un terremoto, sino de cuánto puede crecer mientras avanza bajo tierra.
California podría necesitar una nueva forma de medir su riesgo sísmico
El estudio tiene una relevancia inmediata para la Falla de San Andrés, una de las estructuras tectónicas más vigiladas del planeta. Al igual que la falla de Myanmar, gran parte de San Andrés posee una geometría relativamente recta y aparentemente sencilla. Sin embargo, si pequeñas diferencias de movimiento acumuladas durante siglos pueden desencadenar rupturas gigantescas, los modelos actuales podrían estar subestimando ciertos escenarios extremos.
Los científicos creen que el futuro de la predicción sísmica dependerá cada vez más de combinar:
- datos satelitales de alta resolución,
- registros geológicos históricos,
- simulaciones avanzadas de tensión tectónica,
- y análisis dinámicos de movimiento a largo plazo.
En otras palabras: ya no basta con observar la forma visible de una falla; ahora importa entender cómo “respira” lentamente durante siglos. La idea resulta casi poética y aterradora al mismo tiempo. Bajo nuestros pies, las placas tectónicas almacenan memoria. Cada pequeño desplazamiento deja cicatrices invisibles que pueden despertar décadas o siglos después.
Y hay otro aspecto inquietante. Los modelos utilizados por los investigadores lograron reproducir con bastante precisión el comportamiento real del terremoto de Myanmar, a pesar de que todavía existen propiedades físicas de las fallas que no pueden medirse directamente.
Eso significa que la ciencia sísmica está entrando en una nueva etapa: menos centrada en identificar puntos exactos de ruptura y más enfocada en comprender la evolución completa de los sistemas tectónicos. Porque los terremotos no son eventos aislados. Son capítulos sucesivos de una historia subterránea escrita lentamente durante miles de años.
Mientras las ciudades modernas siguen creciendo sobre algunas de las fallas más activas del planeta, investigaciones como esta recuerdan algo esencial: la Tierra parece inmóvil, pero nunca deja realmente de moverse.
Referencias
- Liu, Mingqi, et al. “Dynamic Segmentation of the Sagaing Fault.” Science (2026).https://doi.org/10.1126/science.ady3237.
- University of Southern California. “Myanmar’s devastating quake could reshape how California and other fault zones gauge future risk.” USC News, 2026.https://www.usc.edu/