Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Jueves 30 de abril de 2026, p. 21
La producción y el consumo de acero en México llevan estancados al menos cinco años, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero). La situación empeoró el último año a consecuencia de los aranceles aplicados por el gobierno de Estados Unidos y por la disminución del gasto en infraestructura por parte de las autoridades mexicanas.
En 2021, pese a la pandemia de covid-19, el consumo de acero en México fue de 25.5 millones de toneladas y la producción fue de de 17.9 millones, según el organismo.
En 2025, el consumo nacional fue de 25 millones de toneladas y la producción de 16.8 millones; es decir, en lugar de crecer en forma sostenida en cinco años, cayeron 2 y 6 por ciento, respectivamente.
El gobierno federal y representantes de las industrias del acero, la vivienda y la construcción firmaron ayer el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, que dará prioridad a la compra de acero nacional para obras públicas, a fin de sustituir importaciones y fortalecer el empleo en el país.
La industria mexicana ha señalado que China, que tiene enormes excedentes de producción, exporta insumos semiterminados a bajo costo hacia terceros países entre ellos Vietnam, Malasia, España, Italia e incluso Estados Unidos, donde son terminados y enviados a México con trato preferencial, lo que ha provocado que el acero extranjero ya acapare 40 por ciento del mercado local.
Según datos de la Canacero, 36 por ciento de las importaciones de acero que hace México provienen de Estados Unidos, seguido de Corea del Sur, con 15.6 por ciento; China, 9.5; Alemania, 3.3; Vietnam, 3.2; Canadá, 2.7; Taiwán, 1.4 y Países Bajos y Malasia, con 1.1 por ciento cada uno.
En marzo de 2025 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso un arancel adicional de 25 por ciento a las importaciones de acero y aluminio, lo que llevó la tasa a 50 por ciento en junio y provocó que las importaciones estadunidenses de acero cayeran de aproximadamente el 25 por ciento. Esta medida, dijo en su momento Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ha provocado que la producción mexicana caiga 30 por ciento.
A lo anterior se suma que en 2025 la inversión pública en infraestructura, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Púbico, fue de 769 mil 961 millones de pesos, un desplome de 28.4 por ciento, el más grande desde que se tiene registro.
Impacto fiscal
El acuerdo entre el gobierno federal y el sector acerero ofrece un alivio a una industria en una crisis profunda, pero podría generar presiones adicionales sobre las finanzas públicas, advirtieron analistas.
Especialistas de Banamex señalaron que el pacto busca reactivar una industria que opera a 55 por ciento de su capacidad instalada y enfrenta uno de sus peores momentos en décadas.
No obstante, el principal riesgo de este pacto radica en que si el acero nacional resulta más caro que el importado, ello encarexerá las obras públicas.
Los analistas también alertaron sobre el riesgo de generar dependencia de la demanda pública y posibles ineficiencias si el pacto no va acompañado de mejoras en competitividad y productividad.
Entre los beneficios potenciales, Banamex reconoce una mayor utilización de la capacidad instalada, preservación de empleos en Coahuila, Nuevo León y Michoacán, reducción de importaciones y la posible reactivación de plantas paralizadas.