El vecino maldito del rey Juan Carlos en Abu Dabi: así es el espectacular palacio donde podría exiliarse el príncipe Andrés

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Cuando todavía resuenan los ecos del sorprendente anuncio del príncipe Andrés por el que renunciaba a todos sus títulos y honores reales para evitar que las acusaciones surgidas en un libro póstumo de Virginia Giuffre «distraigan» el trabajo de la familia real británica, ahora son sus problemas de alojamiento los que vuelven a copar titulares. Mientras el rey Carlos III parece seguir empeñado en desalojarlos a él y a su ex esposa, Sarah Ferguson, de su mansión de Royal Lodge, cantos de sirena desde Abu Dabi le tientan ahora para poner tierra de por medio y exiliarse a un exótico palacio con todos los gastos pagados.

Una posibilidad que se le presenta al hijo más polémico de Isabel II, justo cuando el Daily Mail publica que el príncipe Andrés habría pedido dos propiedades reales a su hermano como condición para abandonar su actual residencia, que ocupa desde 2008. El objetivo de esta insoluta propuesta sería que ahora Fergie querría vivir sola, en pleno escándalo sobre sus respectivos vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein.

La prensa británica apunta a que Andrés habría solicitado la antigua casa en Windsor de de Harry y Meghan, Frogmore Cottage, mientras que Sarah Ferguson le habría echado el ojo a la cercana Adelaide Cottage, una vez la hayan abandonado los príncipes de Gales el mes que viene. Los antiguos duques de York se divorciaron en mayo de 1996 tras un conflictivo matrimonio que duró diez años, pero han seguido siendo amigos íntimos y compañeros de casa en la propiedad de treinta habitaciones. Una mansión por la que sus inquilinos no habrían pagado alquiler durante casi dos décadas, según ha trascendido en los últimos días.

Andrés, tras los pasos de Juan Carlos I

Si su arriesgada jugada no convence al monarca, el príncipe Andrés tendría sobre la mesa una generosa oferta de alojamiento procedente de la familia real de Abu Dabi, lo que le facilitaría seguir un camino en el exilio similar al que realizó en su día el rey Juan Carlos I, incluso ser vecinos. De momento, el royal caído en desgracia sigue mostrándose reacio a renunciar a su residencia de Royal Lodge, mientras continúa luchando por recibir una compensación económica por los fondos gastados en su mansión.

Mientras sigue en el punto de mira por sus contactos con Epstein, sus controvertidas actividades empresariales, sus supuestos vínculos con un espía chino y las acusaciones de abuso sexual a una menor formuladas por Virginia Giuffre, Oriente Medio se abre para él como una vía de escape ideal para encontrar cobijo y consuelo en un lujoso palacio en la capital de los Emiratos Árabes Unidos.


Sarah Ferguson ha sido la máxima defensora de Andrés de Inglaterra.


GTRES

Según afirma el diario The Sun, esta residencia en la soleada Abu Dabi es un regalo para Andrés y Sarah Ferguson por parte de la familia real gobernante de los EAU, la casa de Nahyan. El propio emir Mohamed bin Zayed Al Nahyan habría hecho en persona la generosa oferta como gesto de «gratitud» por la «amabilidad» del príncipe hacia ellos en su etapa como enviado comercial internacional del Reino Unido en el país.

Un refugio árabe para huir de los escándalos

Las más de tres décadas de polémicas que han acabado definitivamente con la reputación del que fuera el hijo favorito de la difunta Isabel II, bien podrían terminar con el príncipe Andrés siendo nuevo vecino del rey emérito y de su nieto Froilán. Una fuente cercana al royal asegura que la familia real de los Emiratos Árabes Unidos le ha «dejado claro» a Andrés que el palacio es suyo «si lo desea» y si su «posición en el Reino Unido se vuelve insostenible».

Esta fuente mencionada por el diario británico asegura que el príncipe Andrés ha estado sometido «a una enorme presión» tras los recientes acontecimientos, y tanto el rey Carlos como el príncipe Guillermo «están llegando al límite de su paciencia». Su nuevo alojamiento está situado en una «zona diplomática segura» que se extiende sobre 1.500 metros cuadrados en una parcela exclusiva reservada para personalidades ilustres.

El palacio que se le ha ofrecido a Andrés y a su ex dispone de seis dormitorios con baño y aire acondicionado, un gimnasio cubierto con piscina, un cine en casa, una gran cocina y un numeroso equipo de personal de servicio, incluido un equipo de chefs personales. Está claro que el royal disfrutaría de todos los lujos si se trasladara a este rincón del planeta, pero le costaría algún tiempo acostumbrarse al clima, ya que allí las temperaturas suelen superar los 50° en verano.

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