Investigadores reconstruyen la paleta cromática de los frescos de la Casa de Arianna, una de las domus más espectaculares de Pompeya. El estudio desvela los materiales y las técnicas empleados por los pintores romanos.

– Villa de Arianna
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Una mañana de verano del año 79 d.C., la vida transcurría con aparente normalidad en la ciudad romana de Pompeya. En una amplia residencia situada a pocos pasos del foro, las paredes parecían vivas gracias a los frescos brillantes que representaban escenas mitológicas y figuras divinas. Entre ellas, destacaba una escena inspirada en el mito de Apolo y Dafne, pintada con una paleta rica de rojos intensos, verdes suaves y azules luminosos.
Aquellas pinturas, que un grupo de hábiles artesanos habían creado algunas décadas antes, traspasaban la frontera de la simple decoración. Los frescos formaban parte de un complejo lenguaje visual que expresaba riqueza, cultura y prestigio social en el interior del espacio doméstico romano. Casi dos mil años después, un equipo de investigadores ha aplicado técnicas arqueométricas avanzadas para descifrar los secretos materiales de estas pinturas en una domus de la Pompeya sepultada: la Casa o Villa de Arianna.
Con sus 1700 metros cuadrados de superficie, la Villa de Arianna constituye una de las domus más grandes y complejas del yacimiento de Pompeya.

Una de las residencias más monumentales de Pompeya
La denominada Casa de Arianna, también conocida como la Casa de los capiteles coloreados, se encuentra en el centro de Pompeya, en la Regio VII, Insula 4, a menos de cien metros del foro. Con sus 1700 metros cuadrados de superficie, constituye una de las domus más grandes y complejas del yacimiento.
Las excavaciones que sacaron a la luz la residencia se llevaron a cabo entre 1832 y 1835. El edificio presentaba dos entradas principales y una compleja organización interna, con numerosas estancias, algunas de ellas decoradas con frescos, distribuidas en torno a varios espacios centrales, como el atrio y dos peristilos.
Con todo, la historia de conservación de la casa ha sido compleja. Muchas de las pinturas se retiraron en el siglo XIX y se trasladaron al Museo borbónico de Nápoles, mientras que otras quedaron expuestas a los agentes atmosféricos e incluso se vieron dañadas durante los bombardeos de 1943.

El objetivo principal de los investigadores fue identificar con precisión los pigmentos empleados en las pinturas murales de la estancia número 6 de la domus.
Un estudio arqueométrico para descifrar los pigmentos
El reciente estudio forma parte de un proyecto de investigación dedicado a desarrollar nuevas metodologías para la conservación del patrimonio cultural. El objetivo principal de los investigadores fue identificar con precisión los pigmentos empleados en las pinturas murales de la estancia número 6 de la domus.
Para lograrlo, los investigadores recurrieron a un enfoque multianalítico basado en técnicas no invasivas. Así, recurrieron a la microscopía digital, la colorimetría, la fluorescencia de rayos X portátil, la espectroscopía Raman, la espectroscopía infrarroja FTIR y la termografía infrarroja. Estas herramientas permiten estudiar la composición química y mineralógica de los pigmentos sin necesidad de extraer muestras del fresco, lo que resulta esencial para preservar el patrimonio arqueológico.
Además, el equipo realizó un detallado levantamiento tridimensional del espacio mediante fotogrametría con dron y escáner de luz estructurada. Este modelo digital permitió cartografiar con precisión los puntos de análisis sobre las superficies pintadas.
La técnica pictórica de los frescos romanos
Antes de analizar los colores, los investigadores examinaron el soporte sobre el que se aplicaron. Los resultados indican que las pinturas se ejecutaron mediante la técnica tradicional del fresco. En este método, los pigmentos se mezclan con agua y se aplican sobre un enlucido húmedo de cal. Al secarse, el hidróxido de calcio del yeso reacciona con el dióxido de carbono del aire formando carbonato cálcico, que fija de manera permanente las partículas de pigmento a la superficie de la pared.

Los análisis permitieron identificar tres tipos principales de pigmentos rojos: ocre rojo, ocre con óxido de plomo y cinabrio.
Rojos intensos: ocres, plomo y cinabrio
El rojo es uno de los colores predominantes en la decoración de la estancia analizada de la Casa de Arianna. Se utilizó tanto para los fondos como para los detalles de las figuras y los elementos arquitectónicos. Los análisis permitieron identificar tres tipos principales de pigmentos rojos.
El primero corresponde al ocre rojo, un pigmento natural compuesto de hematita, un óxido de hierro. Este material produce tonalidades que van desde los rojos intensos hasta los matices más suaves. El segundo tipo de rojo es una mezcla de ocre con óxido de plomo, conocido como minio o rojo de plomo. Este pigmento generaba colores más saturados y brillantes, por lo que se solía emplear para enfatizar determinados elementos decorativos. El tercer pigmento detectado es el cinabrio, un sulfuro de mercurio considerado uno de los colores más valiosos de la Antigüedad. Por su elevado coste, se utilizaba de forma limitada, a menudo mezclado con otros pigmentos para intensificar su brillo.

Blancos, amarillos y rosas: la riqueza de las mezclas
El blanco predominante en los frescos se obtuvo mediante calcita, es decir, carbonato cálcico. Este pigmento se detecta con frecuencia en la pintura mural romana. En ocasiones, se mezclaba con pequeñas cantidades de pigmentos férricos para obtener tonalidades más cálidas. El amarillo, por su parte, se generaba mediante ocre amarillo, un material rico en goethita, un hidróxido de hierro que produce tonalidades amarillas o doradas.
Uno de los resultados más interesantes del estudio concierne a la identificación del color rosa empleado para representar la piel de las figuras humanas. Este tono se obtuvo mediante la mezcla de varios pigmentos minerales, entre ellos calcita, ocre rojo, rojo de plomo y, posiblemente, azul egipcio. La combinación de estos componentes permitía crear un matiz carnoso y naturalista, característico de la pintura romana.
Uno de los resultados más interesantes del estudio concierne a la identificación del color rosa de la piel de las figuras humanas. Este tono se obtuvo mezclando calcita, ocre rojo, rojo de plomo y quizás azul egipcio.

Negros, verdes y azules: pigmentos minerales y sintéticos
El negro presente en las decoraciones se identificó como negro de carbón, un pigmento obtenido a partir de la combustión incompleta de materiales orgánicos como la madera. Este tipo de pigmento ha sido utilizado desde la prehistoria y era común en el mundo romano. Los tonos verdes presentan una composición más compleja. Los investigadores sugieren que se obtuvieron mediante mezclas de tierras verdes con otros pigmentos, como el azul egipcio y los compuestos derivados del cobre.
El azul claro del fondo de la escena central se identificó como azul egipcio, considerado el primer pigmento sintético de la historia. Este material se producía mediante la cocción de arena rica en cuarzo, compuestos de cobre y fundentes alcalinos a altas temperaturas. El pigmento era muy apreciado en el mundo romano y se producía en talleres especializados de la región de Campania, lo que explicaría su presencia en Pompeya.
Recuperando los colores perdidos de una domus pompeyana
La investigación arqueométrica en la Casa de Arianna demuestra hasta qué punto la ciencia puede contribuir a comprender las técnicas artísticas del mundo antiguo. Mediante un conjunto de métodos analíticos no invasivos, los investigadores han logrado reconstruir la paleta cromática empleada por los pintores romanos, constituida por pigmentos naturales y sintéticos que se mezclaban con habilidad para producir una amplia gama de tonalidades. Así, los colores que una vez iluminaron las estancias de esta domus pompeyana vuelven a cobrar vida, no solo como vestigios arqueológicos, sino como testimonios tangibles del conocimiento técnico y del refinamiento estético de los artistas de la antigua Roma.
Referencias
- Verde, M. et al. 2026. «Arianna’s Palette: A Diagnostic Study of the Painting Walls of the Domus of Arianna in Pompeii». Archaeometry. DOI: https://doi.org/10.1111/arcm.70044