¿Es la longevidad el nuevo lujo? Cuidarse más allá de la cosmética para vivir más y mejor

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Desde hace ya bastante tiempo, la industria de la belleza ha dejado de centrar sus esfuerzos en tratar el envejecimiento de forma reparadora para adoptar un enfoque mucho más preventivo. Hoy, tanto los cosméticos como los tratamientos destinados al cuidado de la piel ya no buscan únicamente rejuvenecer, sino favorecer lo que se conoce como una belleza longeva. Es decir, la belleza ya no entiende el paso del tiempo como un enemigo contra el que luchar, sino como un proceso natural que conviene acompañar preservando, ante todo, la salud de la piel y del organismo.

Y es que las arrugas, las manchas o la pérdida de firmeza van mucho más allá de una cuestión superficial. Los mejores resultados se consiguen mediante un cuidado constante en el que la prevención y un estilo de vida saludable son la base de una belleza que nace del bienestar biológico y no únicamente de la apariencia. Es aquí donde entra en juego el concepto de longevidad, entendido como la capacidad de vivir más años, pero también de hacerlo con buena salud, autonomía y calidad de vida. Un objetivo que, para muchos, se ha convertido en uno de los nuevos lujos.

La longevidad que está en tu mano

Para empezar, hay que dejar claro que la longevidad está condicionada por múltiples factores, como la genética, el entorno o los aspectos psicológicos y sociales. Sin embargo, gran parte de aquello que influye en nuestra esperanza de vida depende de hábitos que sí están en nuestra mano: la alimentación, el ejercicio físico, el descanso o la gestión del estrés.

Por ello, la industria de la belleza también ha evolucionado para adaptarse a esta nueva forma de entender el cuidado personal. Ya no basta con recurrir a infiltraciones de ácido hialurónico, bótox o tratamientos corporales como la crioterapia. La tendencia actual apuesta por actuar desde el interior, abordando procesos relacionados con el envejecimiento celular, como el daño acumulado en las células, la inflamación crónica de bajo grado, el funcionamiento de las mitocondrias, la estabilidad del ADN o los mecanismos naturales de reparación y reciclaje celular.

Para ello, existen tratamientos con precios elevados, servicios exclusivos y disposición de un tiempo libre del que muchos nos disponen, pero ¿es realmente la longevidad un lujo o puede llegar a estar al alcance de cualquier persona? Para comprender mejor esta nueva filosofía de cuidado, hemos hablado con Miriam Yébenes, CEO de Maribel Yébenes y experta en dermocosmética con más de 25 años de experiencia. Según explica, aunque hoy existen tratamientos cada vez más avanzados y protocolos altamente personalizados, la longevidad comienza mucho antes de cualquiera de estas tecnologías.


En Maribel Yébenes combinan hábitos saludables, tecnología avanzada y protocolos personalizados.


d.r.

Longevidad avanzada, solo para unos pocos

«Descansar bien, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de forma regular o gestionar el estrés son hábitos al alcance de muchas personas y tienen un impacto enorme en cómo envejecemos», asegura la experta. Sin embargo, Miriam reconoce el avance de la industria permite ir un paso más allá a lo que ella llama una longevidad avanzada y, por lo tanto más exclusiva.

«Consiste precisamente en poder acceder a ese nivel de conocimiento, personalización y acompañamiento. Ya no se trata únicamente de corregir una preocupación cuando aparece, sino de anticiparse, preservar y diseñar una estrategia de cuidado adaptada a cada etapa de la vida», detalla sobre este enfoque de la longevidad que siguen desde el propio centro de Maribel Yébenes.

Unos servicios que también ofrecen en centros especializados como ZEM Wellness Clinic Altea, que es una aproximación más profunda y personalizada de este cuidado personal. Tanya Álvarez, doctora especialista en Longevidad y Genética del complejo, nos explica que consiste en «unir conocimiento científico, medicina preventiva, diagnóstico avanzado y tratamientos específicos para optimizar la salud de cada persona. Pero la filosofía de fondo es universal: entender que envejecer bien no es cuestión de evitar el paso del tiempo, sino de intervenir antes para mantener durante más años la capacidad física, mental y emocional».

Tanya aclara también que durante mucho tiempo, la longevidad saludable se ha asociado a tratamientos exclusivos, tecnología avanzada y centros especializados, lo que ha generado la percepción de que es un privilegio reservado a unos pocos. Y nada más lejos de la realidad. «Muchas de las poblaciones más longevas del mundo, conocidas como zonas azules, no destacan por utilizar tecnología avanzada, sino por integrar estos hábitos de forma natural en su vida cotidiana«, añade.

No es solo belleza, es salud y bienestar

La doctora asegura que este cambio de paradigma responde a una realidad demográfica. «Vivimos más años que nunca, pero el gran reto ya no es únicamente aumentar la esperanza de vida, sino aumentar los años vividos con salud y autonomía. La investigación científica está poniendo el foco en procesos como la inflamación crónica de bajo grado, la pérdida de masa muscular, la alteración metabólica, el estrés oxidativo o el deterioro de la función celular, factores que influyen directamente en la velocidad a la que envejecemos«.

La nutrición en ZEM forma parte del proceso de cuidado. Tienen una finca con 200.000 m² de cultivo ecológico para pfrecer ingredientes frescos y con una trazabilidad real.


La nutrición en ZEM forma parte del proceso de cuidado. Tienen una finca con 200.000 m² de cultivo ecológico para pfrecer ingredientes frescos y con una trazabilidad real.


@zem.altea

Ya no solo entran en juego los tratamientos de medicina estética, otros campos como la medicina o la nutrición son claves. La especialista de ZEM Wellness Clinic Altea, la clínica de bienestar y longevidad más completa y tecnológica de toda Europa, asegura que el objetivo es pasar de una medicina reactiva a una medicina predictiva, preventiva y personalizada.

Y sí, esto afecta de manera directa al estado de la piel, a cómo nos vemos físicamente. «Cada vez sabemos mejor que factores como el descanso, la alimentación, la actividad física, la gestión del estrés o el bienestar emocional tienen un impacto directo sobre nuestra piel y nuestra apariencia. La piel no funciona de forma aislada; refleja constantemente lo que ocurre en nuestro organismo«, confirma Myriam Yébenes.

«Además, la conexión entre mente y piel es una de las áreas que más interés está despertando actualmente. El estrés, las emociones o la calidad del descanso influyen directamente en cómo se comporta nuestra piel y en cómo envejece. Por eso cada vez hablamos más de bienestar, no solo como una cuestión de salud, sino también como una parte fundamental del cuidado estético«, añade la experta del instituto de belleza en Madrid de referencia.

Y es que, en la actualidad, no se trata de parecer más joven, sino de «serlo». «La verdadera longevidad combina dos dimensiones inseparables: cómo nos sentimos y cómo nos vemos«, concluye Tanya Álvarez.

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