Un estudio rompedor traza la ruta que siguieron los mongoles para difundir la tecnología de la destilación de alcohol en Asia en el siglo XIII

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Nuevas investigaciones revelan el papel decisivo de los médicos nestorianos en la corte Yuan para introducir la destilación en China. Así fue cómo el Imperio mongol actuó como vector de difusión de la destilación de alcohol desde Asia central hasta China y Corea durante los siglos XIII y XIV.

Papel mongol en la difusión de la tecnología

Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto. Soju. Fuente: Pixabay


– Destilación de alcohol

Erica Couto


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Durante los siglos XIII y XIV, el Imperio mongol operó como una autopista cultural sin precedentes. Bienes, personas e ideas viajaron desde el Mediterráneo hasta el Pacífico bajo la sombra de la Pax Mongolica y, con ellas, viajó también una tecnología que cambiaría para siempre la historia de las bebidas espirituosas: la destilación del alcohol.

Un estudio publicado en 2026 por Alexandr Gorokhovskiy, investigador de la Erasmus Universiteit Rotterdam, ofrece la reconstrucción más rigurosa hasta la fecha sobre cómo los mongoles facilitaron la difusión de esta técnica a través de Asia central y oriental. El artículo, aparecido en la revista académica Crossroads, examina el papel del Imperio mongol como vector de transferencia tecnológica y cultural, y rastrea el periplo de los alambiques desde los alquimistas griegos de Alejandría hasta las estepas de Asia central. Según el estudio, sin los mongoles, el mundo probablemente no habría conocido el soju coreano ni los destilados chinos de la dinastía Yuan.

Durante los siglos XIII y XIV, el Imperio mongol difundió una tecnología que cambiaría para siempre la historia de las bebidas espirituosas: la destilación del alcohol.

Mongoles bebiendo en la llanura
Recreación fantasiosa. fuente: Midjourney/Erica Couto

El koumiss y el primer alambique de las estepas

Antes de conocer la destilación, los mongoles ya eran grandes consumidores de alcohol. Su bebida principal era el koumiss (o airag en mongol), leche fermentada de yegua con un contenido alcohólico de entre 1% y 3%. El koumiss, además, formaba parte de los rituales religiosos, de las negociaciones diplomáticas y de las ceremonias de fidelidad política. Sin embargo, su bajo contenido de alcohol resultaba insuficiente para producir la embriaguez que los mongoles consideraban un signo de honor.

La evidencia material más temprana de la destilación entre los mongoles la proporciona un alambique portátil de bronce desenterrado en 1983 en Bairin Left Banner, en la Mongolia Interior. Datado por los arqueólogos en la dinastía Yuan (1271-1368), su mecanismo era ingenioso: la materia prima fermentada se introducía en un caldero, sobre el que se montaba un condensador refrigerado con agua fría. Al hervir, el vapor ascendía, se condensaba en el fondo del condensador y fluía por un canal circular hasta un recipiente externo. Era, en esencia, el mismo principio atribuido a la alquimista María la Judía más de mil años antes.

Antes de conocer la destilación, los mongoles ya eran grandes consumidores de alcohol. El consumo de koumiss formaba parte de los rituales religiosos, las negociaciones y las ceremonias.

Dos tipos de destilador
Dos tipos de destilador. Fuente: Needham 1980/Gorokhovskiy 2026

Médicos nestorianos y el papel de la corte Yuan

Aunque los mongoles hicieron un amplio uso de la destilación, no la inventaron. Esta técnica hunde sus raíces en la tradición alquímica grecorromana. La primera descripción de un aparato destilador se atribuye a María la Judía, una alquimista alejandrina que probablemente vivió en torno al siglo I de nuestra era. Desde Alejandría, el conocimiento migró hacia Oriente Próximo, donde eruditos islámicos como Jābir ibn Hayyān y Avicena lo recibieron y ampliaron. A través de este canal llegó finalmente a Asia Central.

¿Cómo llegó exactamente esta tecnología a manos de los mongoles? Gorokhovskiy señala un canal preciso: los médicos nestorianos. Estas comunidades cristianas de habla siríaca habían preservado durante siglos la tradición médica helenística y se habían extendido por toda Asia central. Cuando Kublai Kan trasladó la base política de su imperio a China del Norte, los médicos nestorianos recibieron una acogida entusiasta en la nueva corte mongola de Dadu (la actual Pekín).

El caso más ilustrativo lo ofrece Isa el Intérprete (hacia 1227-1308), quien nació probablemente en Siria o Mesopotamia. Hacia 1263, este médico nestoriano fundó en Dadu la Oficina de Medicina Occidental, dedicada a preparar medicamentos para la familia imperial. La dirección de este organismo permaneció en manos de sus descendientes durante décadas.

Es probable que, a través de estos especialistas, la destilación, que se había utilizado inicialmente con fines farmacéuticos, penetrara en la China de la dinastía Yuan. Los chinos, sin embargo, no se limitaron a imitar las técnicas mongolas preexistentes. Tomaron prestadas las prácticas farmacéuticas de la corte y las aplicaron al arroz fermentado. Nacía así, a finales del siglo XIII, la industria comercial de los destilados chinos.

Los mongoles adoptaron la destilación de los médicos nestorianos, que la utilizaban en la preparación de remedios medicinales.

Dos personas bebiendo soju
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

El caso del soju coreano: prueba del mecanismo mongol

El ejemplo más revelador de cómo los mongoles actuaron como agentes de esta transferencia tecnológica lo ofrece Corea. Tras invadir la península coreana durante la década de 1250 y en preparación para sus ataques a Japón (que intentaron en 1274 y en 1281), los mongoles establecieron bases militares en varias ciudades, entre ellas Kaesŏng, Andong y la isla de Cheju. Sus tropas permanecieron acuarteladas en esas áreas durante varias décadas.

La historiadora Hyunhee Park, autora del primer estudio monográfico sobre la historia global del soju, concluye que la transferencia de tecnología de destilación a Corea a través del contacto directo con los mongoles está verificada tanto por las evidencias circunstanciales como por las distintas fuentes diversas. Aunque la leche de yegua destilada no prosperó en Corea, pues había pocos caballos en el país, los soldados mongoles y coreanos aplicaron los mismos métodos de destilación al arroz fermentado. Así nació el soju, una de las bebidas destiladas más consumidas del mundo contemporáneo.

El consumo de soju entre la élite coreana del siglo XIV está documentado incluso en fuentes anecdóticas. La biografía del general Ch’oe Yong, por ejemplo, recoge el caso del oficial Kim Chin. Este oficial era tan aficionado al soju que sus hombres lo llamaban el «grupo del soju» y se negaron a luchar bajo sus órdenes por considerar que su jefe prestaba mayor atención a la bebida que a la batalla.

La destilación viajó de los alquimistas alejandrinos a los eruditos islámicos, de estos a los médicos nestorianos de la corte Yuan, y de allí a China, Corea y las culturas de las estepas siberianas.

Kumiss
Kumiss. Fuente: A.Savin/Wikimedia

Una red de conocimiento sin fronteras

El estudio de Gorokhovskiy subraya que los mongoles no inventaron la destilación, pero fueron sus principales diseminadores a escala continental. Al crear un espacio político, económico y cultural sin precedentes desde el Pacífico hasta el Danubio, garantizaron la circulación de personas, mercancías e ideas a una velocidad desconocida hasta entonces. La destilación viajó en ese flujo: de los alquimistas alejandrinos a los eruditos islámicos, de estos a los médicos nestorianos de la corte Yuan, y de allí a China, Corea y las culturas de las estepas siberianas.

Referencias

  • Gorokhovskiy, Alexandr. 2026. «Oh, More Evil than Evil is the Tatar Honour!: the Failed Transfer of Distillation Technology from the Mongols to Russia». Crossroads, 1–34. DOI: 10.1163/26662523-bja10028.

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