Primer encuentro oficial de la reina Letizia y la princesa Charlène de Mónaco en Madrid: calor y sonrisas

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La expectación por contemplar por primera vez en Madrid a la reina Letizia y la princesa Charlène era máxima, prueba del ascendiente popular que ambas poseen y ejercen. De hecho, su presencia en el Jardín Botánico, donde se concretó la primera visita oficial de la consorte sudafricana a España, fue la guinda de los complejos preparativos que culminaron en un esperado encuentro entre los príncipes de Mónaco y los Reyes de España. La agenda fue breve: un almuerzo y una inauguración.

El almuerzo de mañana entre el príncipe Alberto y el rey Felipe dio muestras de la temperatura afectiva que sostiene una relación que viene de lejos: se saludaron como viejos amigos felices de reencontrarse. Por la tarde, ya en el Jardín Botánico, pudimos observar más circunspección, a la altura de las ganas que había de contemplar a Charlène: es una rareza que la princesa de Mónaco se involucre en este tipo de viajes diplomáticos.

Debido al protocolo, la interacción entre la princesa Charlène y la reina Letizia se hizo rogar: la consorte de Mónaco ocupaba su lugar al lado del rey Felipe, con el que conversó mientras posaban para la prensa. El príncipe Alberto hacía lo propio con la Reina. Los vestidos de verano de ambas dan la medida del calor de la tarde madrileña, más propio del verano que de esta primavera. Ellos sufrieron sus respectivos trajes con resignación.

Aunque este encuentro es el primero que tiene la calificación de oficial, no es la primera vez que la reina Letizia y la princesa Charlène coinciden y se saludan. Pudimos verlas compartiendo etiqueta indumentaria en el Vaticano, ambas vestidas de riguroso negro durante el funeral del Papa Francisco en la plaza de San Pedro y en la misa inaugural del papa León XIV en el mismo emplazamiento, pero de blanco tal y como dicta el privilegio que ostentan. En las dos ocasiones se saludaron con un beso.

Los Reyes charlaron con Alberto y Charlène

La presencia de los Reyes de España y los príncipes de Mónaco en el Jardín Botánico respondió a un doble motivo: la celebración del 270 aniversario de su creación y la inauguración de dos exposiciones organizadas por la embajada del Principado, ambas instaladas en el Pabellón Villanueva y abiertas hasta el 13 de junio. La primera, el 8º Foro de los Artistas de Mónaco, presenta obra de medio centenar de artistas monegascos, que representan el dinamismo de la escena artística nacional.

La segunda exposición, Mónaco y España: cinco siglos de historia compartida, presenta documentos, archivos e imágenes que permiten una inmersión en la relación de ambos países a lo largo de cinco siglos. Fue bajo la protección de la monarquía de Carlos I, también emperador del Sacro Imperio Germánico como Carlos V, cuando el Señorío de Mónaco pudo desvincularse de Francia y con Felipe III en el trono, ya en 1662, pasó a convertirse en un Principado.


El único momento en el que pudismo ver a la reina Letizia y la princesa Charlène charlando.


LIMITED PICTURES

Como anunciaron a su debido tiempo desde Madrid y Montecarlo, la visita de Alberto y Charlène de Mónaco a España quiso celebrar el 150 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre ambos países y relanzar los vínculos actuales. Son históricos, económicos y culturales, pero también familiares, ya que la dinastía Borbón ocupa un lugar especial en la memoria de los Grimaldi desde los tiempos de Rainiero y Grace.

El príncipe Rainiero pidió a la reina Victoria Eugenia, entonces en el exilio, que instruyera a Grace Kelly, entonces recién convertida en princesa, en los secretos del protocolo real. Ambas se encontraron frecuentemente en la villa Clos-Saint Pierre de Mónaco, donde la ex actriz de Hollywood se convirtió casi en una hija de la española. El agradecimiento por sus desvelos se hizo público a convertirse Ena (así llamaban familiarmente a la reina Victoria Eugenia) en la madrina de bautizo de su único hijo, hoy Alberto II.

Tras el fallecimiento de la princesa Grace en 1982, en un trágico accidente de coche, fue don Juan, el conde de Barcelona y padre del rey Juan Carlos, quien acudió en representación de la Corona española. Sin embargo, la reina Sofía quiso viajar al Principado un día antes para darle el pésame en persona al príncipe Rainiero y a sus hijos. Un detalle de afecto personal que refleja la cercanía entre los Grimaldi y los Borbón, a pesar de no frecuentarse tanto como otras familias en visitas y viajes oficiales.

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