México y Perú han iniciado formalmente la reanudación de sus relaciones diplomáticas, tras un periodo de distanciamiento derivado de la crisis política ocurrida en el país andino. El viceministro de Relaciones Exteriores de Perú, Eric Anderson, y la subsecretaria para América Latina y el Caribe de México, Raquel Serur, establecieron el compromiso de impulsar una agenda de trabajo conjunta para retomar los temas prioritarios de la relación bilateral.
Este acercamiento marca un cambio significativo tras años de tensión, los cuales se agudizaron a partir del intento de disolución del Congreso por parte del expresidente Pedro Castillo en 2022. Durante ese periodo, la postura del Gobierno mexicano de no reconocer a la presidenta Dina Boluarte y la negativa a entregar la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico generaron un estancamiento en los vínculos entre ambas naciones.

Normalización diplomática entre México y Perú: clave para la integración regional
Vanessa Cárdenas, analista internacional de la Universidad Finis Terrae, señaló que la normalización de estos vínculos es fundamental debido a la relevancia estratégica, política y económica que comparten ambos países en la región. Según la especialista, la ruptura de relaciones diplomáticas suele ser una medida extrema que, en este caso, dificultaba la atención de problemáticas comunes.
«Los países latinoamericanos caemos muy fácilmente en el romper relaciones diplomáticas. Si bien hay eventos importantes como lo que ocurrió con la embajada de Ecuador, que sí justifican el romper una relación diplomática, ni Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría rompieron relaciones».
La analista destacó que la relación entre México y Perú trasciende las diferencias ideológicas de sus gobiernos, al ser ambos actores clave en mecanismos de integración económica.
«Tienen una relación económica importante formando parte de Alianza del Pacífico, un mecanismo que ha sido muy interesante y que se había visto afectado y estancado, que comparten con Chile y Colombia las principales economías y las más similares de la región».

Desafíos y oportunidades de la nueva agenda bilateral entre México y Perú
El proceso de acercamiento fue posible gracias a gestos de voluntad política, entre los que destaca la decisión de las autoridades peruanas de facilitar un salvoconducto para la salida de la exprimera ministra de Pedro Castillo, quien permanecía en la embajada mexicana. Este acto permitió destrabar el conflicto diplomático y abrir la puerta a una nueva etapa de diálogo.
«Keiko Fujimori en este acto como de voluntad deja o le da ese salvoconducto para que fuera trasladada desde la embajada y pudiera llegar a México. Y ahí es donde se resuelve el embudo diplomático y se recuperan las relaciones».
De cara al futuro, la cooperación en materia de seguridad, inteligencia y el aprovechamiento de la conectividad comercial con Asia y Estados Unidos, a través de infraestructuras como el puerto de Chancay, se perfilan como los ejes centrales de esta nueva etapa. No obstante, la analista advirtió que la fluidez de esta relación dependerá de la prudencia en el discurso político y de evitar la intromisión en los asuntos internos de cada nación.
«Si se mantiene con un discurso agresivo y reologizado, más allá de que pueda hacer declaraciones donde pide un juicio justo, pero si da un paso más en la intromisión de los asuntos políticos del Perú, seguramente esta apertura de relaciones no va a tener una fluidez como la que ojalá tenga para resolver las problemáticas importantes compartidas por los dos países».