Hace años, como parte de una política de prevención de accidentes, el gobierno federal lanzó una campaña con el atractivo lema: “Los accidentes no nacen, se hacen”, que se repitió en radio y televisión hasta saturarse. Sin duda, la intención fue la mejor; Sin embargo, no hay felicidad completa y el 3 de junio de 1979, en pleno Golfo de México, el pozo Ixtoc I se incendió.
Eran los tiempos del boom petrolero y la búsqueda de hidrocarburos era una prioridad para el Estado. El Ixtoc estaba frente a las costas de Campeche y el derrame llegó a Tamaulipas y Texas. Se convirtió en un escándalo internacional y los medios informaban cada día del avance de la mancha negra en el mar y de los trabajos para detener la fuga. Recuerdo la historia del rescate de una colonia de tortugas dañada por el incidente. La responsabilidad del desastre fue asumida por el gobierno y el escándalo afectó a su popularidad.
La organización Greenpeace denunció hace unos días petróleo en el Golfo de México. Se hizo eco de pescadores y vecinos de varios estados que se quejaron de la presencia de hidrocarburos en las aguas donde desarrollan sus actividades. La respuesta del gobierno se basó en dos ejes: 1. Descalificar y 2. Minimizar. El gobernador de Veracruz, quien en el pasado estuvo a cargo de la construcción de la polémica refinería de Dos Bocas, salió diciendo que eran pequeñas gotas de combustible y que en todo caso la culpa era de Peña Nieto. Estuvo cerca de culpar a Cortés y a los españoles que llegaron hace 500 años.
El gobierno, antes de dar explicaciones, descalificó a la prestigiosa organización dedicada a la defensa de la ecología. Luego dio una rueda de prensa donde los responsables de Medio Ambiente y Marina, en lugar de resolver las dudas, las ampliaron. Con el paso de las horas, los medios nacionales comenzaron a manejar la hipótesis de una fuga en una embarcación huachicolera.
Los gobiernos de Morena, que se catalogan como de izquierda, son proclives a afrontar sus responsabilidades a través del prejuicio y la ignorancia. Temas que en teoría están en la agenda progresista, el régimen los pone en un segundo plano. Son muchos los ejemplos que nos dejó el expresidente López Obrador de su anacronismo y desconocimiento en temas propios de los gobiernos de una izquierda moderna y responsable.
En Morena hay desprecio por la protección del medio ambiente y los escándalos son un tema cotidiano. La apatía y el desinterés se reflejan en la disminución del presupuesto del sector; Para 2026 se prevé un gasto de 45 mil 500 millones de pesos, lo que significa una disminución de 9 mil con relación al del ya lejano 2018.
Los accidentes no nacen, se hacen; y se permite el huachicol.
POR RUBÉN MOREIRA VALDEZ
COORDINADOR DEL PRI EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS
@RUBENMOREIRAVDZ
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