La pugna por la relevancia forma parte de la naturaleza misma de las monarquías europeas, condenadas a defender cada punto de popularidad como el oxígeno que da aire a sus agendas oficiales. En estos inciertos tiempos geopolíticos, las Coronas del continente también se tambalean debido a sus propios escándalos, con los Windsor y la familia real Noruega especialmente tocados. Solo algunas figuras intachables se yerguen por encima de las polémicas, entre ellas Kate Middleton (44 años) y Letizia Ortiz (53).
Las semejanzas entre la Reina de España y la Princesa de Gales han sido glosadas infinidad de veces, empezando por su origen plebeyo (aunque Middleton jamás llegó a hacerse un nombre profesionalmente) y terminando por su empeño en criar a sus hijos en un ambiente familiar lo más normal posible. Sabemos que ambas se han empeñado en acompañar personalmente a sus respectivas proles al colegio, como cualquier otra madre.
Ambas. Kate Middleton y Letizia Ortiz, disfrutan además de matrimonios irrompibles después de haber superado incontables momentos de incertidumbre y crisis, casi siempre relacionados con familiares inconformes. Imposible no citar el similar shock que produjeron dos parejas disruptivas: los duques de Sussex y los ex duques de Palma. Otros momentos han sido ciertamente dramáticos, como la enfermedad de la futura reina de los británicos y el fallecimiento de la hermana de Letizia.
Pocas royals europeas se someten al escrutinio que deben soportar Kate y Letizia, de alguna manera punta de lanza en el complicado trabajo de llenar de sentido a una figura tan desasistida como es la de la reina consorte. Es un papel que llega sin reglas ni instrucciones y que cada titular debe inventar para conectar con la ciudadanía. Al principio de su exposición pública, ambas tiraron fuertemente de las dos bazas tradicionales de las royals al frente: belleza y moda.
Todas las miradas se dirigen a Kate Middleton
Con el paso de los años, las estrategias de Letizia Ortiz y Kate Middleton en su desempeño han ido variando y evolucionando. Más en el caso de la Reina, pues ha ha ocupado el trono y puede desenvolverse en función de un criterio propio asentado. Middleton, aún en el banquillo como Princesa de Gales, debe ir haciéndose hueco sin eclipsar a la reina Camilla, aunque las preocupantes circunstancias de la familia real británica, a punto de expulsar a Andres Mountbatte-Windsor de la línea de sucesión, la obligan a brillar más que nunca.
Las diferencias entre los Príncipes de Gales y los monarcas españoles se puede resumir en un duelo de imágenes significativo. En las fotos que pretenden expresar su universo de valores, los primeros suelen posar con ropa de montaña y botas de goma en medio de la naturaleza, preferiblemente un bosque transido de una luz mágica. Los reyes Felipe y Letizia optan por una escena mucho más prosaica que se repite una y otra vez: la que les inmortaliza yendo o saliendo del cine, como una pareja de españoles más.
La reina Letizia, a su llegada a la capilla ardiente de Fernando Ónega.
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Con todo, en los últimos meses la distancia que separa a Letizia Ortiz y Kate Middleton ha aumentado. Y probablemente siga haciéndolo conforme la Princesa de Gales vuelve a hacerse fuerte en la agenda real y sus apariciones se hacen cada vez más frecuentes. Su desempeño continúa la clave conocida: sonrisa permanente, melena intachable y un armario a prueba de bomba que, pese a sus intentos, no ha podido revolucionar. Quiso quitarle peso y dejar de anunciar marcas y diseñadores, pero la queja fue unánime. Tampoco su insistencia en el traje de chaqueta ha tenido demasiado éxito.
Letizia Ortiz se caracteriza por su dinamismo
La reina Letizia, por el contrario, ha impuesto su ley. En sus apariciones semanales en eventos y visitas marcas en la agenda real, suele lucir pantalones o traje de chaqueta sin que ya a nadie le chirríe. Tampoco se priva de repetir prendas, algo que se entiende como una medida de sobriedad poco criticable. Con estas decisiones sobre su armario, cimenta su imagen de reina profesional y dinámica, reina ejecutiva podríamos decir, que compensa el inexistente papel que le destina la legalidad constitucional y la costumbre.
Cuanto más dinámica se muestra la reina Letizia, rápida no solo intelectualmente sino en su expresión corporal, más solemnidad se observa en Kate Middleton, caracterizada por un lenguaje corporal mucho más pausado. Así lo ha observado con mucho tino Ana Polo Alonso, experta en casas reales y autora de varias biografías de reinas y aristócratas (Sissi, Reina Isabel II y Cayetana de Alba).
«Tiene una elegancia cinematográfica. Siempre parece que vaya a cámara lenta. Por eso fotografía tan bien», dictaminó, al contemplar las imágenes de la Princesa de Gales durante la celebración del Día de la Commonwealth. Efectivamente: ahí tenemos una futura reina que busca el ideal. Letizia, sin embargo, parece que ha optado por la cruda y sencilla realidad.