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miércoles, febrero 4, 2026

Parece sacado de un paddock… pero es “alta costura” francesa: el concept que mezcla Fórmula E, lujo y un toque gamer

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María García Cirac


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La Fórmula E tiene algo que engancha incluso a quien no se sabe de memoria una parrilla: esa mezcla de tecnología “de aquí a dos años”, precisión milimétrica y estética afilada que parece diseñada para la noche, la ciudad y la velocidad. DS Automobiles lleva más de una década jugando en ese terreno y, en 2026, ha decidido celebrarlo de una manera muy DS: convirtiendo la competición en un objeto de deseo con acento parisino. Así nace el DS Automobiles “Concept N°4 x Taylor Made”, una pieza única creada junto a Taylor Barnard, nuevo piloto del DS PENSKE Formula E Team, que se presenta en el Salón del Automóvil de Bruselas como un puente directo entre el monoplaza y el coche de calle.

La idea es sencilla (y muy ambiciosa): partir del N°4, un modelo cuyas proporciones admiten un “ejercicio de estilo” serio, y llevarlo a un lugar donde el diseño habla de rendimiento, ligereza y aerodinámica sin perder ese toque de artesanía moderna que la marca explota como nadie. El resultado no es un coche “tuneado”: es un concept a medida, con materiales, texturas y colores trabajados por el equipo de diseño siguiendo las preferencias del propio Barnard (un gusto claro por los tonos oscuros, lo monocromo y los acentos de color medidos) y con un lenguaje visual que coquetea con el universo de los videojuegos, pero con ejecución de alta costura.

Lo interesante es que este concept no se queda en el stand: acompaña el lanzamiento de la Edición Limitada DS PERFORMANCE (inspirada en el DS E-TENSE FE25) y sirve de “teaser emocional” de una gama electrificada que, en el N°4, se abre como un abanico real: versión 100% eléctrica E-TENSE, híbrida enchufable y un híbrido pensado para hacer kilómetros con facilidad. En un momento en el que muchas marcas prometen futuro, DS lo pone bajo focos y lo convierte en una historia: de la pista a la carretera… y de ahí, incluso, al mundo virtual.

Cuando el diseño viene de la pista

El Concept N°4 x Taylor Made de DS Automobiles no se plantea como un simple ejercicio estético, sino como una pieza con mensaje propio. Sirve de bienvenida a Taylor Barnard y, al mismo tiempo, resume sin rodeos qué significa DS en competición: tecnología aplicada con criterio, obsesión por el detalle y una identidad visual que se reconoce al instante. Que el concept se presente junto al monoplaza DS E-TENSE FE25 no es casual; refuerza una idea muy clara: lo que vemos aquí viene de la pista, y se nota en cada elección de diseño.

Además, el proyecto se aleja de la colaboración “para la foto”. Es un trabajo realmente compartido con el estudio de diseño, en el que el piloto aporta referencias, gustos y una visión concreta de cómo sería “su” coche para el día a día, pero con una mirada claramente deportiva.

Bruselas como escenario

El Salón del Automóvil de Bruselas 2026 funciona aquí como una caja de resonancia: DS presenta el concept, el monoplaza y, alrededor, la línea DS PERFORMANCE en ediciones limitadas para DS 3 y N°4, de la que el concept toma referencias estéticas. No es solo una puesta en escena: es un relato completo, con competición, producto y diseño unidos por una misma identidad visual.

En ese contexto, el N°4 gana peso como modelo estratégico. El concept no pretende “reemplazarlo”, sino amplificarlo: enseñarte hasta dónde puede llegar su silueta cuando el diseño deja de ser negociación y pasa a ser intención.

Taylor Barnard: el piloto que se sienta en el estudio

Hay pilotos que hablan de sensaciones; Barnard, aquí, habla de contrastes, texturas y acento cromático. Su punto de partida es claro: mundos de carreras y videojuegos, un gusto por los tonos oscuros y una preferencia por detalles de color discretos pero con carácter. Eso empuja al equipo de Colores, Materiales y Acabados a explorar grises “aumentados” con matices morados y superficies que no se limitan a parecer rápidas: quieren parecer tecnológicas.

Y lo mejor es que el discurso no se queda en lo abstracto. La colaboración aterriza en elementos concretos del coche, desde el tratamiento del techo hasta la forma en que un tono “vive” con la luz, como si el concept cambiara de humor según el entorno.

El N°4 como lienzo: proporciones que admiten un giro radical

La base elegida no es casual. DS parte del N°4 porque su diseño se presta a una reinterpretación sin perder coherencia: tiene presencia, una firma luminosa reconocible y una silueta que admite un enfoque más bajo y ancho sin que parezca un coche “forzado”. Aquí, el trabajo no va de añadir, sino de tensar: hacerlo más atlético, más aerodinámico y más “concept” sin romper el ADN del modelo de producción.

El resultado es una estética que quiere comunicar ligereza y rendimiento, con un aire de alta tecnología que se aprecia tanto en los volúmenes como en los acabados.

Una cara futurista: “N°4” en la parrilla y faros pixelados

El frontal es, literalmente, una firma. En el centro de la parrilla aparece un “N°4” imponente, acompañado por una firma luminosa fiel al modelo de producción y unos faros con diseño pixelado que empujan el conjunto hacia un terreno más futurista. Es una solución que no busca ser agresiva por exceso, sino por precisión: líneas limpias, lectura inmediata y un aire “high-tech” que encaja con el universo de la Fórmula E. Lo interesante es cómo DS evita el ruido visual: el frontal tiene mensaje, pero también orden. Y cuando un coche tiene orden, parece más caro, más pensado y, sobre todo, más rápido incluso parado.

Cuatro “titanios” para un mismo concepto

El corazón del proyecto está en la materia. DS articula el concept alrededor de cuatro interpretaciones basadas en el titanio, un material asociado a ligereza, resistencia y exclusividad:

Titanio puro, como pintura cruda pero refinada; Liquid Titanium, lacado con reflejos intensos; Craft Titanium, un textil arrugado “tipo metal” inspirado en carreras que sustituye al carbono en zonas aerodinámicas; y titanio negro en techo y alerón para subrayar su lado más radical. No es solo una lista de acabados: es una manera de contar el coche por capas, como si cada superficie tuviera un motivo funcional y emocional a la vez.

Craft Titanium: cuando la aerodinámica se viste de alta costura

La pieza más sugerente es ese Craft Titanium: un material textil que parece metal arrugado y que se coloca donde normalmente esperarías ver carbono (parte baja de carrocería, splitter delantero, salida de aire). La elección tiene un punto provocador: sustituir el cliché del “carbon look” por algo más artesanal y, a la vez, igual de competitivo en el relato.

Aquí DS saca pecho de algo muy suyo: la idea de que el rendimiento también puede ser elegante, y que los “talleres” tienen tanto protagonismo como la ingeniería cuando se persigue la excelencia.

Los detalles que lo cierran todo: Oro Claro, púrpura y el 77

Si la excelencia está en el detalle, DS lo remata con una lógica de firma: toques Oro Claro (color identificativo de DS PERFORMANCE) en retrovisores, tapas centrales de ruedas, insignia del capó y firma trasera del concept. Y, como contrapunto personal, aparecen acentos púrpura —el color favorito de Barnard— en la apertura de puertas y en identificadores laterales “Taylor made N°4”.

El guiño final es casi íntimo: el 77, número de la suerte de Barnard, aparece de forma sutil en la insignia del capó. Es de esos detalles que no gritan, pero cuando los ves, entiendes que este coche “tiene dueño”, aunque sea conceptual.

Postura, aerodinámica y un guiño gamer bien entendido

El concept apuesta por una silueta rebajada y vías más anchas, con inspiración declarada en el mundo de los videojuegos. Pero no se queda en lo estético: esa postura más asentada refuerza el mensaje de rendimiento y, sobre todo, hace que el coche parezca “listo para moverse”. Es un enfoque moderno: no hace falta llenar el coche de alerones para que la aerodinámica se intuya. A veces basta con ajustar proporciones y superficies para que el ojo lea velocidad.

DS PERFORMANCE: la edición limitada que conecta la calle con la pista

El concept no camina solo: se crea para acompañar la Edición Limitada de la Línea DS PERFORMANCE, disponible en DS 3, N°4 y DS 7, y para subrayar una sinergia real con el equipo de Fórmula E. DS utiliza ese vínculo como hilo conductor: no solo para inspirar un look, sino para reforzar una identidad que mezcla competición, diseño y tecnología en un mismo paquete. En otras palabras: la pista no es un “sello” decorativo, es parte del relato.

N°4 E-TENSE: 100% eléctrico con 213 CV y hasta 450 km WLTP

Más allá del show, hay coche. El N°4 E-TENSE se sitúa como la versión 100% eléctrica, con 213 CV y hasta 450 km de autonomía WLTP, y suma funciones pensadas para viajar con menos fricción: búsqueda de puntos de carga desde el vehículo, preacondicionamiento térmico de la batería para optimizar tiempos, herramientas de planificación de rutas y control remoto de la carga desde el móvil. En términos de experiencia, ese ecosistema es lo que convierte un eléctrico premium en un “compañero” y no en un aparato: planificación, control y menos improvisación.

Híbrido enchufable e híbrido: electrificación para tres estilos de vida

La gama electrificada del N°4 también mira a quien quiere enchufar… y a quien no. El híbrido enchufable sube a 240 CV y mantiene una autonomía eléctrica de hasta 81 km, pensada para que el día a día sea, muchas veces, “cero gasolina”. Y el Hybrid de 145 CV se presenta como la opción “kilometrera”: una forma de electrificar hábitos sin cambiar rutinas, con protagonismo de la conducción eléctrica en ciudad y una autonomía total muy amplia. La idea es clara: DS no plantea un único camino, plantea elecciones para un mismo concepto de lujo moderno.

De la pista al mundo virtual

El cierre es muy 2026: DS lleva el “Taylor made N°4 Concept” al universo de Roblox a través del juego Driving Empire, donde podrá “vivirse” también en clave digital, con opciones de personalización y experiencia inmersiva. Es un movimiento que dice mucho de la marca: si el futuro es eléctrico, urbano y conectado, el relato también tiene que estar donde están las nuevas audiencias.

Y ahí, este concept funciona como lo que realmente es: un icono.

En el fondo, el Concept N°4 x Taylor Made no va de poner un nombre propio a un coche bonito. Va de demostrar cómo una marca puede convertir su presencia en competición en cultura de producto: materiales que cuentan historias, detalles con intención, tecnología aplicada y un diseño que se atreve a ser contemporáneo sin perder elegancia. DS lo presenta como un puente entre mundos —pista, carretera y universo virtual— y, sobre todo, como una idea muy clara: el futuro no solo se anuncia; se diseña, se fabrica y se firma.

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