Un tesoro excepcional en Volodymyr revela 573 brazaletes de vidrio intactos y otros objetos de lujo. Los arqueólogos hipotetizan que está vinculado a un mercader que ocultó su riqueza durante la invasión mongola de 1241.

– Brazaletes de vidrio
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Durante una campaña de excavación en 2025, los arqueólogos ucranianos realizaron en Volodymyr uno de los descubrimientos más excepcionales de la arqueología medieval europea. En el subsuelo del casco histórico de esta antigua ciudad de la Rus’ oriental se halló un tesoro compuesto por cientos de objetos, entre los que destaca la mayor colección conocida de brazaletes de vidrio del periodo medieval. ¿Sabemos cómo y por qué llegó allí? Los expertos proponen una hipótesis convincente al respecto.
Situada en la actual región de Volyn, al noroeste de Ucrania, Volodymyr fue durante los siglos XII y XIII un destacado centro político, comercial y religioso del principado de Galicia-Volinia. Su posición estratégica, cercana a rutas que conectaban Europa central con las tierras eslavas orientales, hizo de la ciudad un nodo fundamental del comercio regional.
El contexto histórico resulta clave para comprender la naturaleza de este inusual tesoro. Los objetos se ocultaron poco antes de la invasión mongola de 1241, un episodio que supuso la devastación de numerosas ciudades de la Rus’ y marcó un punto de inflexión en su desarrollo urbano y comercial. El conjunto arqueológico recién descubierto, por tanto, ofrece una imagen congelada en el tiempo del mundo mercantil inmediatamente anterior a la catástrofe.

Rescatando el patrimonio histórico en la ciudad histórica
El descubrimiento se produjo durante las excavaciones arqueológicas preventivas realizadas en el área conocida como Apostolshchyna, una zona de alta densidad histórica integrada en el núcleo antiguo de Volodymyr. Las investigaciones se desarrollaron dentro de un proyecto previo a las nuevas intervenciones urbanísticas previstas en la zona.
En el curso de la campaña, los arqueólogos identificaron una zona sellada que contenía un escondite. El depósito se había ocultado de forma deliberada, probablemente con la intención de recuperarlo en un segundo momento, una vez que el peligro se disipase. La estratigrafía y los materiales asociados han permitido fechar el ocultamiento a comienzos de 1241, un año que coincide con el avance de las tropas de Batú Kan por el territorio de la Rus’.
Las fuentes históricas medievales describen la toma de Volodymyr como un episodio de especial violencia, con incendios, saqueos y desplazamientos forzados de la población. En este marco, el hallazgo del tesoro adquiere una fuerte dimensión humana: tras el ocultamiento del tesoro se intuye la historia de una huida precipitada.

Vidrio y comercio en la Rus’ medieval: una colección de brazaletes sin precedentes
El elemento más sobresaliente del tesoro, que también incluye hebillas, anillos y crucifijos, está formado por un conjunto de 573 brazaletes de vidrio, una cifra sin precedentes en el periodo medieval de la Europa oriental. Hasta ahora, se habían catalogado miles de fragmentos aislados de este tipo de ornamentos, pero nunca una colección tan numerosa, homogénea e intacta.
Los brazaletes presentan una extraordinaria diversidad formal y cromática. Existen ejemplares de sección lisa y otros retorcidos, con perfiles trapezoidales o circulares. Se fabricaron, además, en una amplia gama de colores que incluyen los verdes intensos, los azules profundos, los tonos violáceos, los amarillos y los matices dorados. Sus diámetros oscilan entre los cuatro y los seis centímetros, lo que indica una producción estandarizada capaz de adaptarse, sin embargo, a distintos usos y clientes.
Muchos de los brazaletes aparecieron agrupados en series idénticas, algunas de ellas compuestas por más de veinte o treinta piezas iguales. Este dato sugiere que el conjunto correspondía a un stock de mercancía destinado a la venta. Su excelente estado de conservación refuerza la hipótesis de que nunca llegaron a usarse.

Más allá de los brazaletes: un conjunto de objetos de alto valor
Aunque los brazaletes de vidrio constituyen el núcleo del hallazgo, el tesoro incluye una notable variedad de objetos. Entre ellos, destaca un gran engolpión, un relicario en forma de cruz que suele asociarse con los miembros destacados del clero. También se hallaron varias cruces de menor tamaño, fabricadas en bronce y mármol, que probablemente se destinaron al uso devocional.
El conjunto se completa con hebillas romboidales, anillos de plata, un anillo-sello con forma de escudo y un brazalete de bronce. También aparecieron sellos y una placa de plomo decorada con símbolos solares y motivos heráldicos, entre ellos, un tridente estilizado. Estos elementos remiten a prácticas administrativas, comerciales y de identificación personal propias de los entornos urbanos desarrollados.
La coexistencia en un mismo emplazamiento de mercancías, objetos religiosos y piezas diseñadas para sellar documentos sugiere que el propietario del tesoro ocupaba una posición destacada en la sociedad local. Por ello, se ha hipotetizado que quien ocultó el tesoro pudo ser un comerciante vinculado tanto a los circuitos económicos como a las redes eclesiásticas y administrativas de la ciudad.
Un mercader ante la invasión mongola: la hipótesis del ocultamiento y la huida
La interpretación más aceptada entre los investigadores es que el tesoro perteneció a un mercader urbano que, ante la inminente llegada del ejército mongol, decidió ocultar sus bienes más valiosos. El escondite representa una estrategia desesperada para conservar el propio capital en un contexto de amenaza extrema. La ausencia de cualquier indicio de recuperación posterior refuerza la idea de que el propietario murió, se exilió o nunca pudo regresar a la ciudad tras la invasión. Fue así como este tesoro se ha convertido en un testimonio arqueológico excepcional, preservado durante casi ocho siglos bajo el suelo urbano.

Del yacimiento al museo: conservación y difusión
El conjunto está destinado a integrarse en las colecciones del Museo Histórico de Volodymyr “Omelyan Dvernitsky”, donde el público podrá acceder de primera mano a la riqueza material de la ciudad medieval. Dada la magnitud y singularidad del hallazgo, no se descarta que parte del tesoro se exhiba en museos nacionales, con el fin de ofrecer una mayor proyección del patrimonio arqueológico ucraniano.
Un hallazgo que transforma la historia de la Rus’ medieval
El tesoro descubierto en Volodymyr constituye uno de los hallazgos más relevantes para el estudio de la economía y la vida urbana en la Rus’ medieval y confirma el alto nivel económico y artesanal alcanzado por la ciudad en vísperas de su destrucción. La extraordinaria colección de brazaletes de vidrio ofrece una imagen detallada de la producción artesanal, el comercio y las estrategias de supervivencia en los contextos bélicos. El conjunto también permite reconstruir las dinámicas sociales y económicas que la invasión mongola interrumpió de forma abrupta. En este sentido, el tesoro amplía de manera decisiva la comprensión histórica de un mundo urbano que estaba a punto de desaparecer.