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sábado, enero 10, 2026

Kate Middleton cumple 44 años sin estilista, con enemigos en la familia real y rumores de separación

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Kate Middleton, princesa de Gales, cumple 44 años. Empieza a cerrar una etapa especialmente difícil para ella, mucho más que la de su entrada y adaptación a los Windsor y a la Corona, hace 15 años. Su vida se revolucionó al anunciarse su compromiso con el príncipe Guillermo, pero ni por asomo dio el vuelco que ha supuesto su diagnóstico de cáncer. La enfermedad no solo la mantuvo alejada de la agenda real. También ha supuesto un reto evitar que afectara a su matrimonio, a su familia y a su propio trabajo como princesa, tan cuidadosamente establecido.

Hoy, Middleton aparece casi totalmente recuperada, aunque a veces, podamos ver algún síntoma de cansancio. Sus médicos han anunciado que su cáncer está en remisión y parece que estos tumultuosos meses no han afectado en absoluto a su imagen y popularidad. Sin embargo, se enfrenta a nuevos retos y en familia no todo es paz, según desvelan algunos analistas de la Familia Real británica. Parecía que la enfermedad del rey Carlos y de Kate Middleton había supuesto un incremento de la armonía entre los Windsor. Puede que nos equivocáramos.

Con todo, el único abandono que ha tenido que enfrentar Kate Middleton en los último meses ha sido el de su estilista, Natasha Archer. Amiga personal de la princesa de Gales y a cargo del armario real en los últimos 15 años, dejó el palacio de Kensington, sede en Londres de los príncipes de Gales, en julio, para abrir su propia consultoría. A Tash, como la llaman sus íntimos, se le atribuyó el millonario ‘efecto Kate’: el boom de ventas de cada prenda accesible que luce la futura reina. El ‘efecto Kate’ supone un impacto en la economía del Reino Unido de 1.000 millones de euros anuales: no es ninguna tontería.

El poder de Kate en la moda es enorme, con o sin estilista

Por suerte, el poder de atracción de moda de la princesa de Gales ha continuado tras la marcha de su estilista, pues la edición británica de la revista Vogue incluyó a Middleton en la lista de las 50 mujeres mejor vestidas de 2025. Aún así, Kate MIddleton expresó su deseo de que no se la juzgara por sus estilismos, sino por su trabajo. Y hasta decidió que su oficina de prensa no suministrara información sobre sus prendas y complementos. ¿Fue quizá por este giro que su estilista decidió despedirse?

Lo cierto es que la princesa de Gales no ha dejado de brillar (y de acertar) durante el año 2025, especialmente en las citas de gala que tuvieron lugar por la visita de los Macron, para la que escogió un impresionante diseño rojo de Givenchy. En la visita de Trump, vistió un bellísimo vestido amarillo pálido de Philippa Lepley. Para departir con el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, rescató una espectacular tiara que perteneció a la reina Victoria que llevaba décadas sin salir del joyero real. La lució con uno de los icónicos vestidos-capa de Jenny Packam.


Los príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton durante el banquete ofrecido al presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.


INSTAGRAM (@princeandprincessofwales)

Con todo, el dato que refuerza más la posición de Kate Middleton en la monarquía británica son las encuestas de popularidad, dodne continúa figurando como el miembro más valorado y querido de la familia real británica. La valentía con la que afrontó su diagnóstico de cáncer ha engrandecido su figura, la ha convertido en un miembro «senior» por derecho propio y en una de las princesas de Gales mejor preparadas para afrontar su futuro.

Middleton, duquesa de Cambridge, es además un puntal en la educación de Jorge, futuro rey de Inglaterra, al que está transmitiendo unos valores familiares que los Windsor nunca conocieron. Sin embargo, y a pesar de las apariencias, varios miembros de la familia real la miran con distancia, temiendo su peso. El primero, el más insospechado: el mismo rey Carlos III.

Carlos III no conecta con los británicos, Kate sí

El actual monarca británico sabe que el éxito de su hijo y su nuera es un arma de doble filo: por un lado, es un activo para la familia real y el futuro de la institución; por otro, pone en evidencia lo que él no es capaz de lograr, que es conectar con las nuevas generaciones de británicos. Es algo que le obsesiona, tras los largos años que tuvo que esperar para relevar a su madre. La reina Camilla, por su parte, encuentra útil la presencia de Kate Middleton. Mientras la atención (y las críticas) se dirijan a la princesa de Gales, ella puede estar tranquila.

Por fortuna para la princesa de Gales, su desempeño parece libre de errores y la compasión que ha activado todo el proceso de su enfermedad la convierte en una figura difícil de ensombrecer. Las causas por las que aboga, relacionadas con la educación infantil, sonvademás las propias de una madre de familia y de una mujer de su tiempo, que sabe que no es fácil criar a unos hijos en época de redes sociales y egoísmo. Todos los que la conocen de cerca aseguran lo mismo: lo hace de verdad, su preocupación es genuina.


Kate Middleton durante el desfile de la Orden de la Jarretera, en 2025.


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Ni siquiera la escandalosa polémica de las residencias reales –el alquiler testimonial que pagan numerosos miembros de la familia real, a pesar de que las costean todos los británicos– ha alcanzado a lo príncipes de Gales: ellos abonan el precio de mercado por su nueva casa de Forest Lodge. Además, han costeado de su bolsillo la reforma de esta mansión georgiana de ocho habitaciones rodeada de un extenso parque privado. Katela está amueblando sin prisas, ella misma.

Las muestras públicas de afecto de Kate y Guillermo

La única sombra que se cierne sobre Kate Middleton puede ser, pese a su insistencia, un fantasma. Nos referimos a los rumores que sostienen que los príncipes de Gales viven separados y que su matrimonio es, pese a las apariencias, una farsa. Esta es una información (o percepción) basada en vídeos y fotografías que, por lo que se puede comprobar en la interacción del matrimonio, no tiene ninguna base. Nadie niega que puedan haber existido tensiones tras unos meses muy duros y, sobre todo, en este último año, cuando Kate ha tenido que reincorporarse a la agenda. La separación, sin embargo, parece lejana.

En realidad, Kate Middleton parece disfrutar tiene algo que su suegra nunca tuvo: un marido enamorado. De forma discreta pero constante, los príncipes de Gales multiplican los momentos de cariño, lo que en inglés se denomina PDA, siglas de ‘Public Displays of Affection’ o muestras públicas de afecto. Estos gestos íntimos pero visibles han estado totalmente prohibidos en la alta sociedad y, más aún, entre los Windsor, cuya educación ha sido más bien gélida. Kate y Guillermo rozan sus manos, enlazan brevemente sus dedos, él la enlaza por la cintura, ella se apoya en sy hombro… Si algo son Guillermo y Kate es un matrimonio feliz. Y han creado una familia que también lo es.

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