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martes, febrero 17, 2026

Ya he probado el BYD Dolphin Surf: un producto redondo que es un éxito de ventas… con algún punto que mejoraría

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BYD ofrece el Dolphin Surf ya desde 2023 como “Seagull” en China. Con algunos pequeños cambios –entre ellos, nuestra versión recibió un segundo limpiaparabrisas, un asiento trasero abatible dividido y colores interiores menos chillones–, el BYD pretende estar listo para el ataque al mercado europeo.

Primera impresión: sólido, sobre todo la percepción de los materiales resulta correcta. Un cuero vegano adorna los cuatro asientos; también atrás, los reposabrazos están revestidos con un material similar al Alcántara. Hasta aquí, todo bien, aunque el manejo sin botones puede provocar algún dolor de cabeza.

Tecnología a la última

El pequeño chino ofrece un rendimiento sólido en el apartado de infoentretenimiento. Uno se pregunta para qué sirve exactamente la función giratoria de la pantalla central –Apple CarPlay no funciona en modo vertical–, pero aparte de eso todo funciona con fluidez; la navegación y el control por voz funcionan impecablemente con el sistema operativo propio de BYD.

Algo curioso: el ajuste eléctrico de los asientos viene de serie ya desde el nivel intermedio, pero la calefacción de los asientos solo está disponible en el nivel superior probado. El espacio es correcto en ambas filas, aunque con casi dos metros de estatura uno no está precisamente predestinado para la parte trasera de un coche pequeño; aun así, el Dolphin Surf queda bastante bien en este apartado.

Algo más recortado parece en el maletero (308 a 1.037 litros), donde falta una bandeja y en las paredes saluda un simple plástico duro. Para esta clase, no obstante, nos parece aceptable.

Motor

BYD nos envió el Dolphin Surf en el nivel más alto disponible, que influye no solo en el equipamiento, sino también en la potencia del motor y la capacidad de la batería. Mientras que en la versión básica apenas trabajan 88 CV y 30 kilovatios hora, aquí el motor rinde 156 CV y se alimenta de una batería de 43 kilovatios hora.

Con ello, el Dolphin Surf se conduce con la agilidad que se espera: acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanza un máximo de 150 km/h. Desde el semáforo suele ser el primero, se desliza con rapidez entre el tráfico y, gracias a su radio de giro de 10,1 metros, realiza giros en U donde otros tienen que maniobrar.

Comportamiento y autonomía

Mientras que el pequeño BYD en ciudad, según el indicador, se conforma en parte con menos de 10 kilovatios hora de electricidad, en autopista aumentan notablemente tanto el consumo como el nivel de ruido, algo que también es esperable en esta clase.

El consumo se estabiliza en nuestra ruta de prueba, incluidas las pérdidas de carga, en 19,6 kilovatios hora, lo que da como resultado una autonomía de 255 kilómetros.

Con hasta 80 kW, el Dolphin Surf carga claramente más rápido que el original chino. Según BYD, se necesitan 30 minutos para pasar del 10 al 80 por ciento. La carga en corriente alterna funciona con hasta 11 kW.

Además de una dirección que se endurece al esquivar rápidamente, el chasis del Dolphin Surf presenta otra carencia: el freno parece estar algo subdimensionado incluso en frío. 38,4 metros de distancia de frenado no es un valor actual.

En los nueve intentos de frenado posteriores, que de media determinan el valor en caliente, la distancia se fue alargando cada vez más y se situó en 40,6 metros. En el último de los diez intentos, el Dolphin Surf necesitó más de 46 metros para detenerse, algo difícilmente justificable.

Así, en el capítulo de frenado hay claras pérdidas de puntos. Una lástima, porque en realidad el Dolphin Surf gira y amortigua de manera correcta para esta clase y resulta ágil.

Conclusión

El Dolphin Surf funciona bastante bien allí donde debe hacerlo: en el tráfico urbano. Sin embargo, hay que acostumbrarse un poco al manejo poco habitual, y en los frenos BYD debería volver a ponerse manos a la obra. Nota de la prueba AUTO BILD: 7

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