El desarrollo de la democracia a lo largo de los siglos ha permitido formular políticas públicas, donde cada día el pueblo se involucra más en los asuntos del país. Estado. Desde la antigua democracia ateniense, la participación popular ha sido mayor; El voto se volvió universal, las mujeres tuvieron acceso a votar y a ser votadas, las exigencias de los electores disminuyeron de modo que el número de participantes aumentaba cada día. En este proceso han surgido herramientas que van más allá del simple sufragio y que conocemos como instrumentos de democracia participativa; Entre otros destacan la iniciativa popular, el plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato y la segunda vuelta electoral.
En México hemos adoptado algunas de estas formas de democracia semidirecta o participativaque están consagrados en el artículo 35 de nuestra constitución federalal igual que Iniciativa Popular, que ya trabajó para legislar sobre el “tres de tres” cuyo fundamento está en la fracción VII de dicho artículo; Otra figura es la Consulta Popular regulada en la fracción VIII del mismo precepto, que sirvió para juzgar penalmente a los expresidentes, cuya participación fue bajísima.
En cuanto a la revocación de mandato, regulada en la fracción IX del mismo artículo 35 constitucional y también prevista en los artículos 36, 41 y 84, así como en los artículos 116 y 122 para los ejecutivos locales. Es una cifra que permite anticipar el fin del mandato de un gobernante por causas y razones que obedecen al interés público y que son claramente expresadas por un gran número de electores; En nuestro caso será por la pérdida de confianza de la ciudadanía con el titular del Ejecutivo Federal, tal como lo establece el artículo 5 del Ley Federal de Revocación de Mandato.
Sin embargo, la realidad es otra, el propósito del grupo en el poder y del partido hegemónico es preservarlo a toda costa, más allá de cualquier consideración ideológica, es claro que la revocación surge, o debe surgir, de un grupo inconforme con el presidente de turno, pues el propósito de este ejercicio es destituirlo; Sin embargo, en nuestro caso es al revés, lo que se pretende es aprovechar la popularidad del Presidenta Claudia Sheinbaum para incorporarlo a la boleta electoral y así incidir en los resultados que tendrán que ver con 17 gubernaturas, 500 diputados federales, más de 1.000 diputados locales y más de 1.000 presidentes municipales.
Nadie pide la revocación de la Presidenta, por supuesto que tiene opositores, pero para los ciudadanos está claro que hasta el día de hoy no hay motivos serios para pedir su destitución. Sin embargo, el partido en el poder continúa con su proyecto de consolidar todas las instituciones que ya controla.
Además, propondrá una reforma electoral que puede ser la última palada de tierra en el ataúd de la democracia. Si todo esto sucede –como es probable– el panorama para la nación se oscurecerá y el poder será distribuido y controlado por un solo partido.
Estamos ante una desnaturalización de una institución política, reemplazando esencialmente la revocación por la ratificación.
POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
PROFESOR DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM
PRESIDENTE DEL FRENTE UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO (1958-1962)
VICEPRESIDENTE DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA Y ESTADÍSTICA
MAAZ