El máximo responsable de Ford está detrás directamente de la decisión del fabricante de bloquear las centralitas de sus deportivos para que no sean manipulables.
La gama de coches deportivos de Ford incluye grandes nombres. Modelos emblemáticos como el Ford Mustang o el Ford GT ocupan la cúspide de esta oferta de vehículos, seguidos de los modelos ST que tan buena trayectoria han tenido en el mercado, sobre todo en Europa. Ahora bien, estos coches tienen una peculiaridad, y es que sus centralitas están bloqueadas por orden directa del fabricante.
Ford es una de esas marcas que, junto a Toyota, todavía ofrece a sus clientes opciones de alto rendimiento a precios competitivos. El ejemplo perfecto es el Mustang, un pony car que no tiene rival ni en prestaciones ni en precio de venta, lo cual lo hace muy especial, único y cotizado entre los puristas y entre los que aman las modificaciones en los coches.
Y esa misma pasión que lleva a muchos conductores a decantarse por el Mustang es la que ha provocado que la cúpula directiva de Ford decidiera que la ECU que controla el vehículo no sea fácilmente accesible para quienes, sin tener lo necesario, se atreven a realizar ajustes a nivel electrónico con el objetivo de mejorar el rendimiento del coche.
Así al menos es como lo ha explicado el máximo responsable de Ford, Jim Farley, durante una entrevista concedida esta semana en el podcast Decoder. Al CEO de la compañía le preguntaron por esta misma cuestión, a lo que respondió contando una anécdota de su vida privada bastante entretenida, la cual derivó en el que Ford bloqueara las centralitas de los Mustang nuevos.
La anécdota involucra al novio de su hija, una Ford F-150 con una modificación cuestionable y un árbol de levas arruinado.
En principio, Ford no está en contra de que sus clientes obtengan un mayor rendimiento en sus coches, tal y como expone el propio Farley, pero también asegura que el mercado de repuestos es un gran desafío para el fabricante norteamericano, ya que son muchos a los que les gusta desarrollar software en la centralita que controla el sistema de propulsión para mejorar las cifras de potencia y par motor.
Pero lo que no saben todos estos usuarios es que todos los problemas de fiabilidad que podría surgir son muy caros de reparar, tal y como explicó el propio Farley durante su intervención en el podcast antes de contar la anécdota con su yerno.
«El novio de mi hija es uno de ellos”, comienza narrando el CEO de Ford. “Compró una F-150 nueva, con supercargador. Recientemente tuvo un montón de códigos de error porque actualizó la ECU según los estándares de Ford, y ahora necesita miles de dólares en carísimas reparaciones porque se ha dañado el árbol de levas”.
Farley no niega que “fue fantástico obtener 650 CV de su F-150 EcoBoost”, que es el motor sobrealimentado de la mítica camioneta americana, pero “no pensó en lo que le estaba haciendo a la fiabilidad del vehículo”, algo que “en Ford tenemos que hacer”, señala.
Una práctica que afecta negativamente a la imagen de Ford
Lo que trata de señalar el máximo responsable de Ford es que la reprogramación de la centralita en un vehículo puede afectar a muchos otros aspectos del funcionamiento de su motor, algo que acaba mermando la fiabilidad y pasando factura al fabricante, que es quien se ve directamente afectado sin que haya sido responsable de estas averías provocadas por terceros.
“Solo diría que es un problema difícil de resolver”, dijo Farley. “Siempre queremos dar a los clientes la oportunidad de modificar sus vehículos, pero sabemos mucho sobre su fiabilidad. Como marca, ¿vamos a permitir que nuestra reputación de calidad se vea afectada para que alguien pueda modificar el vehículo? Creo que es un compromiso difícil de alcanzar”.
Farley propuso una alternativa a los clientes que desean modificar sus coches: hacerlo a través de Ford. Esto convierte al fabricante del óvalo azul en un proveedor de repuestos, accesorios y mejoras para unos coches que, dicho sea de paso, están diseñados y fabricados por ellos mismos.
Pero, en cierto modo, Ford ya es ese tipo de proveedor si tenemos en la enorme lista de accesorios y mejoras que la marca vende a través de su catálogo actual. Incluso ofrece una configuración de fábrica para la Ranger Raptor y la Bronco Raptor que añade 50 CV y más de 130 Nm de par motor.
Todo esto quiere decir que Ford probablemente no cederá en su postura respecto a la optimización de sus motores por parte terceros Y no nos sorprenderá que otros sigan el ejemplo del fabricante americano en el futuro.
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Etiquetas: Coches deportivos