Un raro diente de foca transformado en joya arroja luz sobre la movilidad y el simbolismo en la Edad de Hielo. A partir de un hallazgo en Kents Cavern, una nueva investigación reconstruye la historia completa de este colgante prehistórico: desde su fabricación hasta su uso prolongado.

– Colgante
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En el complejo universo simbólico de las sociedades prehistóricas, los objetos más pequeños pueden encerrar historias de gran complejidad. Un simple diente perforado es capaz de revelar profundas conexiones sociales, amplios desplazamientos a lo largo del territorio y formas de identidad que desafían nuestra comprensión moderna del pasado. Este es el caso de un singular hallazgo procedente de las cuevas de Kents (Kents Cavern), en el suroeste de Inglaterra.
El estudio reciente de este objeto, publicado en Quaternary Science Reviews, ha permitido reinterpretar un artefacto que, excavado en el siglo XIX, se había interpretado de forma errónea. Gracias a técnicas analíticas avanzadas, los investigadores han demostrado que se trata de un colgante de unos 15.000 años, elaborado a partir de un diente de foca gris. Esta nueva investigación no solo redefine la naturaleza de este objeto del Paleolítico superior tardío, sino que replantea el estudio de las redes de interacción y el simbolismo de las comunidades magdalenienses que habitaron Europa en los últimos momentos de la última glaciación.
Kents Cavern constituye uno de los yacimientos más emblemáticos de la arqueología europea, ya que cuenta con niveles que abarcan desde el Pleistoceno medio hasta los periodos históricos recientes.

La importancia arqueológica de Kents Cavern
Kents Cavern constituye uno de los yacimientos más emblemáticos de la arqueología europea. Excavado sistemáticamente desde el siglo XIX por William Pengelly, este sistema de grutas aportó una de las primeras evidencias sólidas de la antigüedad del género humano. Su riqueza estratigráfica lo ha convertido en un referente para el estudio del Paleolítico, ya que cuenta con niveles que abarcan desde el Pleistoceno medio hasta los periodos históricos recientes.
El redescubrimiento de un objeto enigmático
Entre los numerosos hallazgos recuperados en las cuevas en 1867, se encontraba un diente perforado. Durante décadas, se creyó que pertenecía a un tejón o incluso a un lobo. Esta identificación errónea contribuyó a que el objeto pasara prácticamente desapercibido en la literatura científica posterior. No obstante, una revisión reciente ha permitido establecer su verdadera naturaleza. El análisis comparativo con colecciones zoológicas modernas ha dado buenos resultados: se trata de un premolar de foca gris.
En 1867, se encontró un diente perforado. Durante décadas, se creyó que pertenecía a un tejón o incluso a un lobo.

El uso de dientes en la ornamentación paleolítica: una materia prima “exótica”
Los ornamentos personales desempeñaron un papel central en las sociedades del Paleolítico superior. Dientes, huesos, conchas y marfil se transformaron en colgantes, cuentas y adornos que probablemente se utilizaron como marcadores sociales y culturales. Sin embargo, los dientes de mamíferos marinos son extremadamente raros en este tipo de contextos, sobre todo en las regiones alejadas de la costa.
Este es el principal motivo por el que el colgante de las cuevas de Kents resulta tan relevante: su origen marino. Aunque en el momento en que se confeccionó el colgante, el nivel del mar era considerablemente más bajo, las colonias de focas se encontraban a más de 100 kilómetros del yacimiento. Esto implica que el diente se transportó desde la costa al interior del territorio. El dato sugiere la existencia de redes de intercambio o de desplazamientos estacionales de larga distancia.
Aunque en el momento en que se confeccionó el colgante, el nivel del mar era considerablemente más bajo, las colonias de focas se encontraban a más de 100 kilómetros del yacimiento.

Tecnología y savoir-faire: cómo se fabricó el colgante
El proceso de fabricación del colgante revela un alto grado de habilidad técnica. El diente se sometió a una intensa labor de modificación sobre la raíz para obtener una forma afilada y simétrica. Este tipo de intervención en la raíz dental está poco documentada en los registros arqueológicos anteriores al Paleolítico superior tardío, motivo que, según los expertos, reforzaría su atribución cronológica al periodo magdaleniense.
La perforación del diente se realizó mediante un taladrado bifacial con herramientas líticas, quizás puntas de sílex. Las marcas microscópicas indican un movimiento rotatorio controlado. El orificio del colgante, en un principio circular, se modificó por el uso prolongado hasta adquirir una forma ovalada. Este cambio formal constituiría una prueba directa de su función como colgante.
El diente se perforó mediante un taladrado bifacial con herramientas líticas, quizás puntas de sílex. Las marcas microscópicas indican un movimiento rotatorio controlado.
Un objeto vivido: huellas de un uso prolongado
El análisis microscópico de la pieza ha permitido identificar marcas de desgaste compatibles con la suspensión mediante un cordón. Estas marcas incluyen el alisado de los bordes del orificio y la formación de surcos por fricción. El grado de pulido que muestra el colgante sugiere que se utilizó durante un largo periodo. Aunque algunos ornamentos paleolíticos se cosían a la ropa, el patrón de desgaste de este diente indica que se utilizó como colgante. La elongación del orificio y la disposición de los surcos apuntan a un movimiento constante, incompatible con una fijación rígida al tejido.
El patrón de desgaste del diente indica que se utilizó como colgante durante un tiempo prolongado.

Redes, movilidad y mundo simbólico
El colgante de diente de foca hallado en Kents Cavern se asocia con el Magdaleniense, una cultura del Paleolítico superior caracterizada por una notable expansión territorial y una compleja vida simbólica. Este periodo destaca por la proliferación del arte portátil, el uso de ornamentos y las representaciones de animales. La presencia de un objeto marino en un contexto territorial del interior, por tanto, apunta tanto a una movilidad grupal considerable como a la existencia de redes de intercambio.
Numerosos estudios sugieren que los ornamentos personales, además de utilizarse como adornos, funcionaban como indicadores de identidad, estatus y pertenencia grupal. En este sentido, el colgante de diente de foca podría haber actuado como un símbolo de conexión con territorios lejanos o como un marcador de prestigio dentro de la comunidad.
El colgante de diente de foca de Kents Cavern, por tanto, constituye un testimonio excepcional de la complejidad cultural del Paleolítico superior. Gracias a este nuevo análisis no solo se ha corregido una identificación errónea, sino que también se ha reconstruido un fragmento de historia que abarca las técnicas de fabricación, los patrones de uso y las dinámicas sociales de la prehistoria.
Referencias
- Parfitt, S. A. et al. 2026. «Marine mammals and body ornaments in the Upper Palaeolithic: a rare example of a seal tooth pendant from Kents Cavern, Devon, U.K.». Quaternary Science Reviews. DOI: https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2026.109902