960 días para restaurar una nave griega y un barco romano: el reto que desvela cómo funcionaba el comercio en la Antigüedad

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Un ambicioso proyecto de 2 años y medio de duración busca restaurar dos pecios excepcionales hallados en Sicilia. La recuperación del Marausa II y del Gela II permitirá reconstruir tecnologías navales y rutas comerciales ocultas durante siglos bajo el Mediterráneo.

Restauración de un pecio

Pecio Marausa II. Fuente: Regione Sicilia. Marausa II in situ. Fuente: Salvo Emma


– Pecio

Erica Couto


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El fondo del mar Mediterráneo se ha convertido en un archivo silencioso de la historia. Sus aguas aún preservan los vestigios de civilizaciones que dominaron sus rutas comerciales. Entre estos testimonios sumergidos, los pecios (restos de embarcaciones naufragadas) funcionan como cápsulas del tiempo capaces de revelar aspectos inéditos de la economía, la tecnología y la vida cotidiana del mundo antiguo. Sin embargo, tal como demuestran los naufragios del Marausa II y del Gela II, la recuperación y conservación de estos materiales plantean desafíos técnicos extraordinarios.

El hallazgo de estos dos pecios frente a las costas de Sicilia ha vuelto a situar la arqueología subacuática en el centro del debate científico. El barco romano Marausa II y la nave de época griega Gela II se han convertido en los protagonistas de un complejo proceso de restauración tras siglos bajo el agua. Este ambicioso proyecto, que se prolongará durante 960 días, no solo busca preservar los restos materiales, sino también reconstruir las historias que estos barcos aún pueden contar.

El barco romano Marausa II y la nave de época griega Gela II se han convertido en los protagonistas de un complejo proceso de restauración tras siglos bajo el agua.

Recuperación del Gela II
Recuperación del Gela II. Fuente: Salvo Emma/Soprintendenza del Mare

Dos pecios, dos historias complementarias del Mediterráneo antiguo

Hallado cerca de Trapani en 2023, el pecio de Marausa II corresponde a una embarcación de época romana tardía, datable entre los siglos III y IV d.C. Su estructura, notablemente bien conservada, ha permitido identificar elementos clave de la ingeniería naval romana. Por su parte, el barco de Gela II se descubrió en 1990 frente a la costa sur de Sicilia y se vincula a un contexto griego más antiguo. El proceso de restauración de estas dos embarcaciones, por tanto, amplía de forma considerable el arco cronológico del proyecto.

Ambos hallazgos comparten una característica esencial: su estado de conservación excepcional. Esto se debe en gran medida a las condiciones anaeróbicas del fondo marino, que han ralentizado la degradación de la madera. Por ello, estos pecios se convierten en auténticos documentos históricos que conservan información tecnológica y cultural de enorme valor.

La coexistencia de una nave griega y otra romana en un mismo programa de restauración, además, permitirá establecer comparaciones directas entre dos de las grandes tradiciones navales que dominaron el Mediterráneo durante siglos. De este modo, el proyecto trasciende la mera conservación para convertirse en una investigación comparativa de gran alcance.

Ambos hallazgos comparten una característica esencial: su estado de conservación excepcional. Las condiciones anaeróbicas del fondo marino han ralentizado la degradación de la madera.

Pecio Marausa II
Pecio Marausa II. Fuente: Regione Sicilia

960 días de intervención: la complejidad de restaurar la madera

El proceso de restauración de ambos pecios se ha planificado durante 960 días. Es una prueba de la complejidad técnica de la intervención a la que se enfrentan los expertos. Al permanecer sumergida durante siglos, la madera sufre transformaciones químicas profundas en las que pierde su estructura original y se vuelve extremadamente frágil al contacto con el aire.

Para evitar su deterioro, los especialistas emplean tratamientos específicos que incluyen la desalación progresiva y la impregnación con sustancias estabilizadoras. El objetivo es sustituir el agua contenida en la madera por compuestos que refuercen su estructura sin alterar su forma original, un procedimiento que requiere tiempo, precisión y un control constante de las condiciones ambientales.

Además, cada pieza del pecio debe ser tratada de forma individual, documentada y, en muchos casos, desmontada antes de su restauración. Este enfoque minucioso permite conservar la máxima cantidad de información posible, pero también explica la duración prolongada del proyecto.

Al permanecer sumergida durante siglos, la madera sufre transformaciones químicas profundas en las que pierde su estructura original y se vuelve extremadamente frágil al contacto con el aire.

Marausa II
Marausa II. Fuente: Salvo Emma

Tecnología y metodología en la arqueología subacuática contemporánea

La restauración de Marausa II y Gela II no sería posible sin el uso de las tecnologías que han revolucionado la arqueología subacuática en las últimas décadas. Ambos pecios se han documentado digitalmente mediante técnicas de fotogrametría y escaneo tridimensional. Estas herramientas permiten crear modelos digitales precisos de las embarcaciones sin necesidad de manipular directamente los restos. Además de proteger el patrimonio, la digitalización amplía las posibilidades de investigación y difusión al poner reconstrucciones virtuales a disposición de la comunidad científica y del público. Por otra parte, el análisis de materiales como la madera y los elementos metálicos se ha realizado mediante técnicas de laboratorio que han permitido determinar su origen, su datación y las condiciones de su deterioro.

Ambos pecios se han documentado digitalmente mediante técnicas de fotogrametría y escaneo tridimensional, que permiten crear modelos digitales de las embarcaciones sin manipular directamente los restos.

Auricalco del Gela II
Auricalco del Gela II. Fuente: Sebastiano Tusa/Soprintendenza del Mare-Regione Sicilia

El valor histórico de las rutas comerciales mediterráneas

Más allá de su interés técnico, los pecios de Marausa II y Gela II ofrecen una oportunidad única para comprender las dinámicas comerciales del Mediterráneo antiguo. Dado que las embarcaciones constituían el principal medio de transporte de mercancías, su estudio permite reconstruir las redes de intercambio que conectaban las distintas regiones.

En el caso del pecio romano, su estructura sugiere un uso comercial intensivo, posiblemente vinculado al transporte de productos agrícolas o manufacturados. Por su parte, la nave griega ya ha revelado en el pasado piezas como cascos de factura corintia y lingotes de auricalco, un tipo de cobre. El análisis de los materiales transportados contribuye a identificar los productos que circulaban a lo largo de estas rutas, así como los centros de producción y consumo.

En el caso del pecio romano, su estructura sugiere un uso comercial intensivo, posiblemente vinculado al transporte de productos agrícolas o manufacturados.

Marausa I
Pecio de Marausa I, otra de las naves naufragadas recuperadas en Sicilia. Fuente: Civa61/Wikimedia

Conservación, patrimonio y difusión: el futuro de los pecios

Uno de los objetivos fundamentales del proyecto es garantizar la conservación a largo plazo de los pecios, pero también su integración en los circuitos culturales accesibles al público. Una vez finalizada la restauración, se prevé que ambos pecios se exhiban en museos, donde el público pueda verlos con total libertad.

Este enfoque responde a una concepción contemporánea del patrimonio, en la que la conservación y la difusión van de la mano. La puesta en valor de estos pecios, además de preservar una parte del pasado, contribuye a la educación y a la construcción de una memoria colectiva, especialmente en regiones como Sicilia, con una fuerte tradición marítima .

La restauración de los pecios de Marausa II y Gela II constituye un ejemplo paradigmático de cómo la arqueología subacuática ha evolucionado hacia una disciplina altamente especializada e interdisciplinar. Así, a lo largo de 960 días, un equipo de expertos trabajará no solo para preservar dos embarcaciones antiguas, sino también para recuperar un fragmento esencial de la historia del Mediterráneo.

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