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viernes, febrero 27, 2026

No sabía que necesitaba este champú hasta que hablé con una peluquera

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Elegir champú parece una decisión sencilla, pero en realidad es uno de los gestos que más influyen en el aspecto del cabello. Muchas mujeres con cabello fino viven en una búsqueda constante de volumen, brillo y densidad, probando fórmulas nutritivas, reparadoras o hidratantes sin obtener el resultado esperado. El problema no siempre está en la calidad del producto, sino en el diagnóstico. Porque el cabello no empieza en las puntas, empieza en el cuero cabelludo.

Durante años pensé que mi pelo necesitaba más hidratación. Lo notaba fino, con poco cuerpo y tendencia a perder volumen pocas horas después del lavado. Sin embargo, tras hablar con una peluquera profesional entendí algo que cambió mi rutina: mi problema no era falta de nutrición, sino una raíz desequilibrada con tendencia grasa que apelmazaba la fibra desde el nacimiento.

Pruebo el champú que recomendó una peluquera

Fue entonces cuando probé el champú Purifying Reset de Ki Sui, de la Colección Coral. Es un champú de limpieza profunda y fortalecimiento diseñado específicamente para cabello fino y cuero cabelludo graso. Yo no identificaba mi raíz como grasa, pero sí notaba que el cabello se ensuciaba rápido y perdía ligereza.

Este champú no solo limpia impurezas, sino que equilibra sin resecar. Y eso, en cabello fino, es fundamental. A diferencia de otros champús purificantes que dejan un acabado acartonado o áspero, este mantiene la suavidad natural de la fibra. No noto tirantez en el cuero cabelludo ni rigidez en medios y puntas.


Champú Purifying Reset de Ki Sui.


Ki Sui.

Después del tratamiento en la peluquería y varios días utilizándolo en casa, puedo decir que me dura más tiempo limpio. Noto más grosor al tacto y una sensación real de densidad. El volumen no es artificial ni inflado: es una ligereza natural que hace que la melena tenga más movimiento.

Parte de esa diferencia está en su formulación con ingredientes naturales revitalizantes como menta, romero y ginseng, que ayudan a equilibrar el cuero cabelludo, además de polipéptidos de soja y proteínas que refuerzan cada hebra. El cabello se siente más fuerte, pero sin peso.

Además, cuentan con formato refill, algo que me parece un detalle importante si decides mantenerlo en tu rutina. Es cómodo y, al mismo tiempo, una forma sencilla de reducir residuos y apostar por un consumo más responsable.

La otra clave que aprendí es que equilibrar la raíz no significa olvidar las puntas. Desde que combino este champú con un aceite ligero solo en medios y puntas, el resultado es todavía mejor. Uno de mis favoritos es el sérum capilar en formato aceite de Lazartigue, un aceite de origen natural sin siliconas que nutre sin dejar acabado graso.

Su combinación de aceites de argán, albaricoque, camelia y geranio de Egipto aporta brillo y suavidad sin apelmazar, algo esencial cuando tienes el cabello fino. Aplicado con moderación en las puntas, equilibra el efecto purificante del champú y deja el cabello pulido y con luz.


Sérum capilar de Lazartigue.


Lazartigue

Ahora entiendo que el secreto no está en usar productos más densos, sino en equilibrar la raíz y nutrir con ligereza. No sabía qué necesitaba este champú hasta que hablé con una peluquera. Y lo que necesitaba no era más producto, sino más estrategia.

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