Las primeras ‘reviews’ de la cuarta temporada de los Bridgerton no disimulan entusiasmo: podríamos estar ante la mejor hasta la fecha. De ser así, merece la pena subrayar el logro de Shonda Rhimes, capaz de insuflar renovada energía donde otros ‘show runners’ enfrentan el inevitable flaquear. Cierto es que los mimbres de los que dispone aquí son insuperables: en esta nueva entrega toca casar a uno de los personajes más queridos: el libre y libertino Benedict.
Cómo no apreciar un personaje como Benedict, segundo hijo de la vizcondesa viuda Violet Bridgerton. Quien le ponga pegas a la ortodoxia del príncipe azul canónico (Simon o Anthony) necesita la figura traviesa, a veces perdida y siempre inconformista del caballero que no respeta las reglas. Rhimes ha ido cocinando a fuego lento la posibilidad de un amor que le salve de sí mismo. Nada puede gustar más a las verdaderas fans de las historias románticas que un flechazo que lo reconduce todo a como debe ser. Recordemos el final de ‘Pretty Woman’ (1990): ella le rescató al él.
Luke Thompson, el actor que interpreta a Benedict, sostiene que existen puntos de contacto entre Los Bridgerton y las obras de Shakespeare: emplazamientos históricos para las tramas, el deseo de escribir comedias accesibles y populares y, en esta temporada, un baile de máscaras que el autor británico utiliza profusamente, por ejemplo, en Romeo y Julieta. Es ya mítica la escena del baile de máscaras en la versión cinematográfica que Baz Luhrmann firmó en 1996, con Leonardo DiCaprio y Claire Danes en el papel de los trágicos enamorados.
La conexión de Thompson con Shakespeare no viene solo de su admiración: el actor comenzó su carrera en el Shakespeare’s Globe Theater de Londres, una reconstrucción fiel del teatro isabelino original de 1599 donde el autor estrenó gran parte de sus obras. De hecho, se las ha arreglado para no bajarse de las tablas desde entonces, con producciones en el West End y en la Royal Shakespeare Company, donde participó en la última producción sobre Trabajos de amor perdidos, una de las primeras comedias del Bardo.
Puede ser la pareja con más química de la saga
Con todo, no es la coartada shakesperiana lo que va a seducir a las fieles de Los Bridgerton, sino el milagro de la química que se produce entre el actor y su compañera de reparto: Yerin Ha. Ha interpreta a Sophie, la enmascarada mujer que, por primera vez, lleva a Benedict a pensar en el matrimonio. La actriz australiana, de orígenes surcoreanos, nos traslada a otra fantasía favorita de la comedia romántico: la de la infiltrada.
Gracias al personaje de Sophie, el esplendoroso lujo de la alta sociedad de la Regencia se ofrece desde un punto de vista lateral: el de una criada. Hay quien ha querido ver aquí un intento de introducir la perspectiva de clase en la trama de Los Bridgerton, aunque en realidad la clase siempre ha sido el argumento principal de la saga. ¿O acaso no gira toda ella acerca de las obligaciones y privilegios que posee la aristocracia por el mero hecho de serlo, entre ellos el de casarse y asegurar el linaje?
Los personajes principales de Los Bridgerton.
NETFLIX
Más que inaugurar la perspectiva de clase, la trama de esta cuarta temporada se quita por completo la máscara ‘woke’ y se manifiesta como lo que siempre fue: un trasunto contemporáneo de los cuentos clásicos, en este caso La Cenicienta. Servidos, eso sí, con todo lujo de efectismos visuales: también vemos Los Bridgerton para disfrutar vestidos, salones, carruajes, peinados y jardines que solo pueden existir como decorado. Y con una puesta en escena de lo erótico que procura innovar la conocida coreografía de lo sexual con guiños al placer femenino.
Entran en Los Bridgerton las doncellas y sirvientas
Sophie ejerce de trasunto de la Cenicienta: es hija ilegítima de un noble, obligada a ejercer de sirvienta por su madrastra. Pero, como suele ocurrir en las intervenciones de Shonda Rhimes en territorios clásicos, su comportamiento no tiene nada que ver con el del personaje de cuento, sino que responde a impulsos y deseos del todo contemporáneos. Las cuestiones que se plantean son, también rabiosamente actuales. Por ejemplo: ¿es libre el consentimiento de alguien que trabaja en el servicio?
Gracias al personaje de Yerin Ha aparece la maquinaria que hace girar la exquisita vida de los aristócratas y la alta sociedad: doncellas, criadas, sirvientas. Ese otro planeta que con tanto éxito retrató Downton Abbey y que, aquí, se presenta en forma de disputado mercado de fichajes en los que las señoras se disputan la contratación de las doncellas. No faltan las pequeñas tramas paralelas alrededor de Francesca, Violet o Lady Whistledown. Esta noche se estrenan los cuatro capítulos que integran la primera parte de la temporada y el 26 de febrero, los cuatro capítulos finales.