Un proyecto urbano común se convierte en un hallazgo extraordinario. Identifican una necrópolis romana en la antigua Malaca que reconfigura el pasado arqueológico de la ciudad.

– Yacimiento
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En diciembre de 2025, la ciudad de Málaga fue escenario de un descubrimiento de enorme trascendencia para la historia urbana y arqueológica peninsular. Durante las obras de ampliación del metro de la ciudad, en el tramo que conecta Guadalmedina con el nuevo hospital, afloró una extensa necrópolis romana hasta entonces desconocida. La aparición de este conjunto funerario, que se emplaza bajo la actual calle Hilera y su entorno inmediato, hizo que se activara una intervención arqueológica de urgencia destinada a documentar, proteger y valorar este espacio funerario datado entre los siglos II y IV d. C.
Un hallazgo que reescribe el pasado romano malagueño
El descubrimiento se produjo en un área del actual centro urbano, en una zona en la que no se había constatado previamente la existencia de cementerios antiguos. Esta circunstancia convierte la excavación en un episodio clave para comprender la evolución histórica de Málaga y su transformación desde la Antigüedad hasta el presente.
Gracias a la intervención, se han identificado numerosos enterramientos, dispuestos en un sector funerario de gran extensión y complejidad. Se trata, pues, de uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes registrados en la ciudad en las últimas décadas, tanto por la cantidad de tumbas como por la diversidad de tipologías documentadas.

Malaca: una ciudad romana con profundas raíces mediterráneas
Para entender el alcance del hallazgo es necesario situarlo en el contexto histórico de la Malaca romana. La ciudad, heredera directa de un asentamiento fenicio-púnico anterior, se integró plenamente en el mundo romano y se convirtió en un núcleo urbano activo de la provincia de Hispania Ulterior.
Durante el Alto Imperio, Malaca destacó por su puerto. Desarrolló una intensa actividad comercial y una producción especializada, especialmente vinculada a las salazones de pescado y al apreciado garum. Estas actividades favorecieron la prosperidad económica y consolidaron una red de intercambios marítimos que conectaba la ciudad con otros puntos del Mediterráneo.
La romanización progresiva trajo consigo un desarrollo urbano sostenido, con infraestructuras públicas, áreas residenciales y espacios productivos. Además, ya en la época tardía, se documenta la presencia del cristianismo, lo que refleja la diversidad cultural y religiosa de la población local. Malaca fue, por tanto, una ciudad dinámica, abierta al comercio y bien integrada en las estructuras del Imperio romano. El descubrimiento de la necrópolis de la calle Hilera aporta información esencial para reconstruir la relación entre el espacio urbano y sus zonas sepulcrales.

Las primeras evidencias arqueológicas de la necrópolis
En total, los arqueólogos han documentado 274 enterramientos, correspondientes a varias fases de uso del espacio funerario. La cronología abarca unos dos siglos, desde el siglo II hasta el IV d. C. La zona, por tanto, se usó de manera prolongada como lugar de sepultura.
Las tumbas presentan una notable variedad tipológica. Por el momento, se han identificado fosas simples cubiertas con tegulas, enterramientos delimitados con mortero, osarios, recintos funerarios construidos con mampostería y sepulturas infantiles en ánforas reutilizadas. Tal diversidad refleja prácticas funerarias complejas que probablemente reflejan diferencias sociales dentro de la comunidad.
Según se ha podido constatar hasta el momento, la mayoría de los enterramientos carece de ajuares funerarios significativos. Esta peculiaridad podría estar relacionada con las costumbres locales, los cambios en los rituales funerarios o la situación socioeconómica de la población enterrada en este sector.

Una intervención arqueológica de urgencia con enfoque interdisciplinar
A través de la arqueología de campo, la antropología física y el análisis estratigráfico, la intervención persigue tres metas fundamentales. Se pretende registrar científicamente los enterramientos, garantizar la conservación de los restos y evaluar su potencial patrimonial, con vistas a una futura puesta en valor.
El estudio antropológico de los restos óseos, por su parte, permitirá obtener datos sobre la edad, el sexo, las patologías, la dieta y las condiciones de vida de la población romana local. Estos análisis aportarán una perspectiva humana al yacimiento. Además, se está registrando gráfica y topográficamente el proceso de excavación. Esto servirá de base para futuras investigaciones y para la integración del conjunto en el discurso histórico de la ciudad.

Un cementerio romano que obliga a replantear el mapa antiguo de Málaga
La localización del cementerio obliga a reconsiderar el trazado urbano de Malaca y la distribución de sus espacios funerarios. Hasta ahora, no se había documentado la presencia de necrópolis romanas en esta zona del casco urbano. El descubrimiento sugiere así la existencia de un área suburbana vinculada a una vía de salida de la ciudad, según el patrón romano de situar los cementerios fuera del núcleo habitado.
El conjunto también aporta información valiosa sobre la evolución de los rituales de enterramiento entre el Alto y el Bajo Imperio. La coexistencia de diferentes tipos de sepultura en un mismo espacio apunta a cambios culturales progresivos, así como a la adaptación de las prácticas funerarias a nuevas realidades sociales y religiosas.

Patrimonio arqueológico y desarrollo urbano contemporáneo
La gestión del yacimiento busca equilibrar el avance de las obras con la preservación del patrimonio mediante la incorporación de la investigación arqueológica al proyecto de construcción del metro. Entre las propuestas planteadas, figura la posibilidad de integrar parte de los restos hallados en un futuro espacio museístico vinculado a la estación de Guadalmedina, tal y como se ha hecho recientemente en la estación Coliseo de Roma.
Una nueva página en la historia de la Málaga romana
La intervención arqueológica de urgencia en la calle Hilera ha sacado a la luz decenas de tumbas romanas que escriben un nuevo capítulo fundamental en la historia de Malaca y la Hispania imperial. El hallazgo confirma que la ciudad aún guarda secretos de su pasado. En última instancia, el descubrimiento subraya la importancia de proteger y estudiar el patrimonio arqueológico en los contextos urbanos contemporáneos. Así, la necrópolis romana de Málaga además de recuperar la memoria de una comunidad antigua, también invita a reflexionar sobre la continuidad histórica de la ciudad y su relación con el territorio.