Parafraseando la ley de Murphy:Si algo sale mal, puedes empeorar. Y si la clase política mexicana no excede el marasmo que lo domina, y la sociedad civil no sacude los rencor o las discusiones políticas grasas, olvidando que estamos en el mismo barco, eso podría suceder en elRelación de los estados de México-Unidad, que hoy enfrenta un momento complejo en temas cruciales comoMigración, economíayseguridad.
Con una clase política, comercial y social distraída en sus propios intereses,La presidenta Claudia Sheinbaum se percibe solo, Frente a los durosagresióndeDonald Trump, Quién, hábil como es, cada día recibe un nuevo giro en la relación bilateral,Presionando a nuestro gobiernocon acciones para tratar de ponerlo contra las cuerdas y mostrarse como unPresidente fuerte, decidido a defender los intereses de los Estados Unidos.
En este lado de la frontera, en un tablero en el que se acercan jugadas difíciles, siempre hay tiempo para corregir y agregar. Especialmente cuando hay desafíos importantes como la eventual visita deMarco Rubio, Secretario de Estado; La cara a la cara entreSheinbaum y Trumpdurante la cumbre G-7; la renegociación deT-MECen la segunda mitad del año; la posible impuestos de los impuestos aremesas, y el endurecimiento de las redadas contra nuestros compatriotas.
Pero en la búsqueda de la unidad y la fuerza para enfrentar estos desafíos, surgen las preguntas: ¿dónde están los gobernadores y legisladores de todas las partes para vestir y fortalecer, más allá de las simples declaraciones o desplegadas, al presidente? Donde esta elConsejo de Coordinación de Negocios? Donde esta elCardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primacy de México y líder de la iglesia más importante, ¿el católico? ¿Dónde están los líderes sindicales y trabajadores delCTM, Catem, Croc y Snte, Para citar algunos?
La respuesta es: pasada. O, en el peor de los casos, lanzar críticas contra el gobierno y el4T Movimiento. Para agregar esfuerzos a favor de un proyecto común, o hablar. Quizás por miedo o precaución, para evitar ser «levantados» por los Estados Unidos, como le sucedió a los políticos y artistas mexicanos. Todos prefieren mantener un perfil bajo.
De los hombres «fuertes» de Morena en el Congreso, o hablan. El líder de sus diputados,Ricardo Monreal, Se ha limitado a hacer declaraciones en las redes sociales o en las redes para solicitar el apoyo del presidente, así como a su coordinador en el Senado,Adam Augusto López, con llamadas simples a la unidad en defensa de los migrantes. ¿Y qué hay del líder senatorial?Gerardo Fernández Noroña, comprometido en demandas de los oponentes, burlándose del senador estadounidenseEric Schmitt, y hablando de un muro fronterizo desde un mapa de 1830.
Sus declaraciones se ven más como oportunistas y llamaron a la masa en un momento crucial, que como una verdadera determinación de conciliar los intereses políticos, económicos y sociales entre todos los mexicanos, e inyectar fuerza al presidente Sheinbaum y su primer círculo, que la acompaña en las duras negociaciones con el vecino del norte. Entre ellos se encuentran los titulares de relaciones extranjeras,Juan Ramón de la Fuente; seguridad,Omar García Harfuch; de economía,Marcelo Ebrard; y el embajador en los Estados Unidos,Esteban Moctezuma.
Poner al presidente y el Congreso de los Estados Unidos para sus decisiones y efectos en nuestro país es fácil. El verdaderamente complicado, y paradójicamente simple, se encuentra en los propios mexicanos: trabajar juntos en el mismo proyecto, renunciar a discusiones estériles y una prominencia inútil. ¿Podremos? Veremos.
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Y como él dice El filósofo … nomador:«La oposición critica todo, pero no propone nada. El fallo aplaude todo, pero no hace mucho. ¡Gran equipo de espectadores!»
Por Alfredo González Castro
Alfredo.gonzalez@elheraldemexico.com
@Alfredolez

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